
News Press Service
Por Ximena Martínez León
Este lunes 21 de septiembre de 2026, se conmemora el Día Mundial del Alzheimer. De manera equivocada, nos han hecho creer que prevenir la enfermedad es un asunto individual.
En esa fotografía, se habla que para evitar la aparición del alzheimer en un integrante de una familia en Colombia, Estados Unidos, Europa o Iberoamerica, se debe acudir al crucigrama, la dieta mediterránea y el ejercicio.

Sin embargo, existe algo que casi nadie percibe. El cerebro, no envejece, solo un cráneo, envejece dentro de una red de relaciones.
Ahora bien, como psicóloga sistémica, no miro el síntoma dentro de una persona, miro la persona dentro del sistema. Si, lo miramos en ese contexto, el Alzheimer, no es solo una enfermedad que le pasa a alguien, es una enfermedad que le pasa a una familia entera.
En otras palabras, la memoria no es solo tuya, es relacional. Para seguir perteneciendo a una sociedad, debemos contar historias. Mantener nuestro ligar en la familia.
Cuando en una familia, no se habla. No se discute, no se juega, la memoria deja de tener una función racional. Se atrofia.
La mejor prevención contra el alzheimer, no es solo el sudoku. Es mantener conversaciones vivas. Intergeneracionales. Donde recordar sirva para algo.
Otra situación, que es imperceptible, es que el cuidador enferma antes que el paciente. En la psicología sistémica, lo observo a diario con mis pacientes en el país y el exterior.
Cuando llega el diagnóstico, la familia se reorganiza de forma automática y rígida. Alguien se convierte en «la cuidadora total», otro en el que «no puede ni ver», otro en el que manda plata para no «sentir culpa».
Ese sistema rígido, sin flexibilidad, ni apoyo, es lo que termina por quebrar a todos. Prevenir, también es prevenir el colapso del futuro.
Es hablar hoy, cuando todos están sanos, de cómo nos queremos cuidar, de que miedos tenemos a depender, de cómo repartir cuidado sin heroísmos.
Finalmente, quiero decirles amigos lectores, que estoy convencida que un sistema familiar sano, es un sistema que sabe cambiar. Que permite que la abuela que siempre fue fuerte pueda ser vulnerable. Que permite que el hijo que siempre fue cuidado ahora pueda cuidar.
Las familias en el siglo XXI, no pueden aferrarse a roles fijos. Hay que cuidar el cerebro, para también los vínculos.
Si, te impacto esta reflexión, alrededor de la prevención del alzheimer desde la psicología sistémica, agradece a Dios en 5 minutos de oración por la vida.
Llama a tú papá, a tú mamá o tus abuelos. Pregúntale por una historia que sepan. Escúchala como si fuera la primera vez.
El resultado, te sorprenderá. Ahí, empieza la verdadera prevención.
Experta en psicología sistémica. Líder del siglo XXI en Colombia por la Revista Estado & Política.
Autora del libro «Mil Vidas Antes de Morir»
E mail xml3370@hotmail.com
