Los conductores podrán calificar, después de un procedimiento en vía, el trato, la transparencia, la identificación y la claridad con la que actuó el agente. Las malas calificaciones reiteradas generarían alertas, seguimiento y capacitación; los casos acompañados de evidencias sobre posibles faltas disciplinarias serían remitidos para valoración de la autoridad competente.
“Aquí no puede ser que al ciudadano lo graben, le impongan, y lo multen, pero cuando se trata de evaluar cómo actúa la autoridad en la calle nadie pueda decir nada”.

Bogotá, octubre de 2026. News Press Service. El más reciente informe de la Veeduría Distrital sobre quejas ciudadanas en Bogotá mostró que los comparendos y procedimientos de tránsito lideran los reclamos con más de 39.000 casos.
Con las anteriores premisas, el concejal de Bogotá Julián Forero “Fuchi” radicará ante el Concejo de Bogotá un Proyecto de Acuerdo para crear el Sistema de Calificación Ciudadana para Agentes Civiles de Tránsito (SCC-ACT), una herramienta mediante la cual los ciudadanos podrán evaluar, a través de un código QR, la actuación de los denominados “agentes azules” después de un procedimiento vial.
La propuesta busca convertir la experiencia del conductor en un mecanismo de seguimiento institucional y control ciudadano frente a aspectos como el respeto, la identificación del funcionario, la claridad del procedimiento, la transparencia y el cumplimiento de los protocolos.
“El uniforme no puede convertirse en una patente para hacer lo que se quiera. El buen agente no tiene por qué tenerle miedo a que lo califiquen; por el contrario, debe ser reconocido. Pero al que acumule quejas, malos procedimientos o posibles irregularidades, hay que ponerle la lupa”, afirmó Forero.
UN QR PARA QUE EL CIUDADANO TAMBIÉN TENGA VOZ
La iniciativa plantea que, una vez terminado un procedimiento, el ciudadano pueda acceder mediante un código QR dinámico a una plataforma administrada por el Distrito.
Allí podrá evaluar de 1 a 5 estrellas aspectos concretos de la actuación del agente:
- Identificación.
- Respeto y trato al ciudadano.
- Claridad sobre el procedimiento realizado.
- Transparencia.
- y cumplimiento del protocolo.

La intención, según el proyecto, es que la herramienta no sea una encuesta decorativa, sino que permita identificar patrones, reconocer buenos funcionarios y generar alertas cuando aparezcan calificaciones negativas reiteradas.
La propuesta contempla mecanismos de validación asociados al procedimiento, identificación del ciudadano, tiempos para realizar la evaluación y herramientas tecnológicas que permitan verificar que efectivamente existió una interacción entre el conductor y el agente.
EL BUEN AGENTE SE RECONOCE; AL MAL PROCEDIMIENTO SE LE HACE SEGUIMIENTO
El proyecto plantea un sistema progresivo. Los agentes con evaluaciones destacadas podrían recibir reconocimientos institucionales.
Cuando existan calificaciones reiteradamente bajas, se activarían mecanismos de seguimiento y capacitación en servicio al ciudadano, ética pública, transparencia y legalidad de los procedimientos.
Y cuando una evaluación esté acompañada de videos, audios u otro material que pueda advertir conductas disciplinarias, la información podría ser trasladada a la Oficina de Control Disciplinario Interno de la Secretaría Distrital de Movilidad, y entes de control externos.
Forero insistió en que una calificación ciudadana no reemplazará una investigación disciplinaria pero sí podría servir como una alerta institucional para identificar conductas reiterativas que merezcan revisión.
“Queremos separar al agente que cumple, orienta y respeta, del funcionario que abuse de su autoridad. El ciudadano también merece herramientas para defenderse y hacerse escuchar”, señaló el concejal.
“¿QUIÉN VIGILA AL QUE VIGILA?”
Actualmente, los ciudadanos pueden presentar quejas contra agentes civiles de tránsito ante la Secretaría Distrital de Movilidad, y la propia entidad señala que corresponde a su Oficina de Control Disciplinario Interno valorar y tramitar las quejas relacionadas con sus servidores públicos.
Para Forero, el siguiente paso debe ser utilizar la tecnología para que ese control ciudadano sea más inmediato, trazable y útil para detectar tendencias, sin reemplazar los canales formales.
“En Bogotá hemos llenado las calles de controles para los conductores. Cámaras, comparendos, inmovilizaciones y operativos. Pues llegó la hora de hablar también del control a quienes ejercen autoridad. ¿Quién vigila al que vigila? El ciudadano también tiene derecho a evaluar cómo lo están tratando”, expresó.
