
Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. Bogotá, la capital de Colombia, ha sufrido una serie de cambios en los últimos 20 años cuando se implementó el sistema de transporte TransMilenio, cuyos buses articulados ruedan por carriles exclusivos.
La implementación de este transporte, que sustituyó a los tradicionales buses y busetas que pasaban por todos los barrios de la ciudad, cubriendo diferentes rutas, recogiendo pasajeros en cualquier lugar, generó una organización diferente y con ello sus consecuencias para la ciudadanía.

En efecto, ahora para llevar esos pasajeros a las troncales y también para cumplir recorridos específicos, se utilizan buses grandes con mayor capacidad que los anteriores, pero de gran peso, y eso ha ocasionado el daño de vías Inter barriales porque dichas carreteras no fueron diseñadas para soportar más presión.
Como en muchos sectores de Bogotá, estos grandes buses, llamados padrones, han destruido muchas calles y con ello daños a estructuras de casas y edificios cercanos sin que las autoridades atiendan los reclamos de las comunidades.
En el barrio Santa María del Lago, de la Localidad de Engativá, se sufre por este problema y sus habitantes están cansados de pedirle a la Secretaría de Movilidad como a la alcaldía local atender el caso que se presenta carrera 73ª con calle 74.
Jorge Pico, habitante del sector, ha comentado que el aumento del flujo vehicular, por donde además de pasar carros de gama baja, transitan grandes camiones de carga, de madera y metales, al tiempo con los buses del SITP que destruyeron las calles, y ahora están dañando las estructuras de las casa y edificios de la zona.
Denuncia también esos vehículos no respetan la señalización que indica que por allí no pueden transitar por ser un sector residencial y zona escolar.
