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FMI
La actividad económica mundial ha demostrado una vez más su resiliencia. El auge tecnológico, las medidas de protección y las adaptaciones han contribuido a mitigar los daños derivados de las perturbaciones geopolíticas.
Se prevé que el crecimiento mundial se desacelere hasta el 3,1 % en 2026 y se recupere hasta el 3,4 % en 2027. Se proyecta que la inflación general mundial aumente notablemente hasta el 4,7 % en 2026 antes de moderarse hasta el 4,1 % en 2027.
Las economías importadoras de energía que no forman parte de la cadena de valor tecnológica se enfrentan a las perspectivas más difíciles.

Sin embargo, los márgenes de ajuste que contribuyeron a la resiliencia no son ilimitados, y los riesgos se inclinan a la baja. Una mayor escalada de los conflictos, una reevaluación de las expectativas en torno a la inteligencia artificial (IA), la reanudación de las tensiones comerciales y las vulnerabilidades fiscales podrían debilitar el crecimiento.
Por otro lado, un mayor dinamismo en la inversión en IA y las ganancias de productividad derivadas de la IA, o una distensión sostenida de las tensiones geopolíticas y comerciales, podrían fortalecer el crecimiento.
Los marcos fiscales deben ofrecer mejores resultados al afrontar crisis disruptivas y ampliar el margen de maniobra política mediante medidas de recaudación de ingresos.
El capítulo 2 muestra que, durante las crisis del costo de vida, los gobiernos deben preservar las señales de precios y basarse principalmente en el apoyo temporal y específico a los ingresos de los más vulnerables.
El capítulo 3 concluye que los efectos globales de los cambios en la política del impuesto sobre la renta de las empresas dependen de su financiación.
Las reducciones de impuestos financiadas con deuda impulsan la actividad económica interna, pero pueden generar efectos indirectos negativos en el extranjero a corto plazo.
Con el tiempo, estos efectos indirectos pueden ser positivos gracias a la transferencia transfronteriza de conocimiento, pero la disminución de los ingresos puede limitar la inversión pública a nivel nacional, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo.
