El Concejo de Bogotá aprobó en segundo y último debate la propuesta del concejal Juan David Quintero para retirar los cables en desuso y avanzar progresivamente en el soterramiento de las redes que funcionan. Solo falta la sanción del alcalde Carlos Fernando Galán para que la medida entre en vigencia a partir de octubre.
Bogotá dio un paso histórico para transformar la infraestructura de cables en los postes que durante décadas ocupó postes, fachadas y espacio público de la ciudad.

Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. El Concejo de Bogotá aprobó en segundo y último debate el artículo 48 de la reforma tributaria que incorporaron la proposición presentada por el concejal Juan David Quintero para retirar progresivamente los cables en desuso, avanzar en el soterramiento de las redes que actualmente funcionan y establecer que las nuevas instalaciones se construyan bajo tierra.
La iniciativa superó los dos debates requeridos en el Concejo de Bogotá y ahora queda a la espera de la sanción del alcalde Carlos Fernando Galán. Una vez sancionada y promulgada la norma, la Administración Distrital podrá iniciar la implementación de las medidas previstas, con la meta de comenzar en octubre el proceso de retiro de los cables que ya no prestan ningún servicio.
“Bogotá renuncia al cablerío que durante más de un siglo ocupó nuestros postes. Presentamos esta propuesta, la defendimos y hoy logramos que el Concejo la aprobara en último debate. Ahora falta la sanción del alcalde para comenzar a ordenar la ciudad”, afirmó el concejal Juan David Quintero.
Tres pasos para acabar con el cablerío
La propuesta establece una estrategia progresiva. El primer frente corresponde a los cables que están en desuso. Los responsables deberán identificar las redes de su propiedad, precisar su ubicación, presentar un plan de retiro e iniciar su desmantelamiento. Si el responsable no cumple, el Distrito podrá ejecutar el retiro y recuperar posteriormente los costos correspondientes.
El segundo frente contempla el soterramiento progresivo de las redes que actualmente están en funcionamiento, de acuerdo con la viabilidad técnica y la coordinación con las obras que adelante la Administración Distrital.
El tercer frente busca impedir que el problema vuelva a crecer. Las nuevas redes, ampliaciones, reposiciones o reubicaciones deberán instalarse mediante infraestructura subterránea, salvo las excepciones técnicas, ambientales, urbanísticas o de seguridad debidamente justificadas.
Según la información utilizada durante el debate, alrededor del 70 % de los cables instalados en los postes de Bogotá estaría en desuso. El Tiempo también reportó que el Concejo aprobó medidas para que los cables nuevos se instalen bajo tierra, los que están en uso pasen progresivamente a este sistema y los abandonados sean retirados.

“Los cables nuevos serán subterráneos”
Quintero también defendió la iniciativa frente a los cuestionamientos planteados durante el debate por Enel Colombia, compañía que envió una comunicación a los concejales sobre los posibles efectos económicos de la medida.
El concejal rechazó que el proceso de organización y soterramiento de las redes implique, por sí mismo, un aumento de las tarifas de energía.
“Decir que esta norma va a triplicar las tarifas es falso. Aquí no se ordena aumentar la tarifa de alumbrado público. Lo que se establece es una obligación progresiva para ordenar las redes, retirar los cables abandonados y evitar que Bogotá siga llenándose de cables nuevos en los postes”, sostuvo.
Quintero señaló además que el 72,36 % de la red de alumbrado público instalada en los postes continúa en infraestructura aérea y recordó que durante 2025 se registraron 99 personas lesionadas por contacto con cables en Bogotá.
“Los cables nuevos serán soterrados, los que están en uso deberán avanzar progresivamente al subsuelo y los que están en desuso deberán salir del espacio público. Bogotá no puede seguir utilizando los postes como depósito de cables”, concluyó el concejal.
