Una madre aseguró que su hijo de 13 años habría sido amenazado con un táser y que el menor le contó que, en una ocasión, le habrían dado un “pringazo” o descarga eléctrica.
Otro padre denunció que su hijo de 7 años habría llegado a casa con moretones y que, en otra ocasión, se lo entregaron completamente mojado y con los ojos llorosos.
Araque hizo un llamado a padres, ex trabajadores y trabajadores actuales para que denuncien cualquier hecho que pueda poner en riesgo a los menores.


Bogotá D.C., octubre 2 de 2026. News Press Service. Luego de conocerse públicamente la denuncia sobre un niño que presuntamente habría sido amarrado a una silla como forma de castigo en un centro particular de atención de menores en Cali, el concejal Jesús Araque dio a conocer dos nuevos testimonios de padres de familia cuyos hijos estuvieron en esa misma institución.
El primer testimonio corresponde a la madre de un niño de 13 años, quien manifestó a Araque que su hijo diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), le habría contado en repetidas ocasiones que lo amenazaban con utilizar un táser para asustarlo, someterlo y obligarlo a obedecer.
Según la madre, el menor también le relató que en una oportunidad le habrían hecho un “pringazo”, expresión que utilizó para describir lo que habría sido una descarga eléctrica.
El segundo caso fue expuesto a Araque por el padre de un niño de 7 años, quien manifestó que su hijo diagnosticado con autismo y TDAH, habría llegado a casa con moretones en diferentes partes del cuerpo que, según su relato, estarían relacionados con una presunta agresión ocurrida en el centro.
El padre también contó que, en otra ocasión, cuando fue a recoger al menor, lo encontró completamente mojado y con los ojos llorosos. “Cuando pregunté, un profesor me dijo que eso hacía parte de la terapia”, manifestó el padre en diálogo con el concejal Araque.
Los dos padres decidieron hablar después de conocer públicamente el caso del niño que habría sido amarrado a una silla, denuncia que fue realizada por una valiente psicóloga que adelantaba sus prácticas de maestría en la institución y quien aseguró haber observado, en al menos dos ocasiones, a menores sujetos a sillas y expuestos al sol.
Para el concejal Araque, la aparición de nuevos testimonios sobre la misma institución exige una investigación inmediata y rigurosa por parte de las autoridades competentes.
“No podemos permitir que el miedo o el silencio oculten lo que realmente pueda estar pasando de puertas para adentro. Hago un llamado a las mamás, a los papás, a los ex trabajadores y a los trabajadores actuales de este centro: si conocen hechos que hayan podido poner en riesgo la vida o la integridad de un niño, denúncienlos.
El silencio no puede convertirse en cómplice. Que nadie se quede callado por miedo”, señaló Araque.
El concejal anunció que este viernes pondrá estos hechos en conocimiento de la fiscalía general de la Nación, la Procuraduría General de la Nación, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y la Defensoría del Pueblo.
“Solicito, respetuosamente, que las autoridades adopten de manera inmediata las medidas necesarias para proteger a los menores que puedan encontrarse en esa institución y adelanten una investigación integral que permita establecer la veracidad de estos hechos y determinar si existen otros posibles casos”, concluyó Araque.
