
Bogotá, octubre de 2026. News Press Service. La decisión de la junta directiva del Banco de la República de aumentar en 25 puntos básicos la tasa de interés, hasta 12,25%, tomó por sorpresa al mercado financiero, que esperaba que el Emisor mantuviera el indicador en 12% por segunda reunión consecutiva.
La medida fue adoptada por mayoría: cuatro directores votaron por subir la tasa en 25 puntos básicos, dos por mantenerla sin cambios y uno por aumentarla en 50 puntos básicos.
El Banco había mantenido la tasa en 12% en sus reuniones de julio y agosto, después del incremento aplicado en junio, cuando pasó de 11,25% a 12%.
Analistas esperaban que la tasa se mantuviera en 12%
La sorpresa estuvo relacionada principalmente con las expectativas que tenía el mercado antes de la reunión.
En la Encuesta Anif sobre la tasa del Emisor, publicada el 22 de septiembre, la mayoría de los analistas consultados anticipaba que la tasa permanecería sin cambios.
Según el sondeo, 16 de 22 analistas esperaban que se mantuviera en 12%, mientras que dos proyectaban un aumento de 25 puntos básicos y cuatro, un incremento de 50 puntos básicos.

Según el análisis de Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, la medida responde al comportamiento preocupante de la inflación en el país.
Este incremento en las tasas tiene consecuencias directas para los ciudadanos. Quienes planeen solicitar créditos hipotecarios, préstamos personales o financiamiento empresarial enfrentarán condiciones más costosas.
El impacto en el bolsillo tras el alza de las tasas de interés
El indicador más revelador es la inflación núcleo, que excluye alimentos y servicios regulados, llegando a un máximo en el año del 6,1%, señal clara del aumento generalizado de precios.
Sin embargo, Mejía justificó la medida señalando que «la inflación es probablemente el impuesto más regresivo que existe», afectando principalmente a los hogares más pobres, que no tienen ahorros, no tienen activos financieros que los protejan contra la inflación.
¿Era necesario subir las tasas de interés del Banco de la República?
El dilema del Banco de la República radica en equilibrar el control inflacionario con el crecimiento económico.
Ante cuestionamientos sobre la conveniencia de subir tasas cuando se necesita impulsar la economía, Mejía explicó que existe un muy delicado balance relacionado con el mandato constitucional de mantener la estabilidad de precios.
Destacó que la economía colombiana todavía muestra señales positivas, con un crecimiento del segundo trimestre que superó el 3%, así que no hay nada extraordinariamente malo que justifique priorizar la expansión económica sobre el control de precios.
Mejía señaló que la distancia entre la inflación actua* y la meta del Banco de la República del 3% evidencia el desafío que enfrenta la autoridad monetaria.
Mientras el mercado «piensa más con el deseo que con la realidad», la institución debe tomar decisiones impopulares pero necesarias para proteger el poder adquisitivo de los colombianos, especialmente de los sectores más vulnerables que carecen de mecanismos de protección contra la pérdida de valor del dinero.
