Protección de los ecosistemas, planificación territorial y reducción de emisiones contaminantes fueron algunos de los temas centrales del foro sobre la crisis ambiental.
Cabildantes alertaron frente a factores de riesgo asociados a deslizamientos e inundaciones en localidades como Ciudad Bolívar y Usme.
Líderes comunitarios y defensores ambientales destacaron la importancia de la participación juvenil en las políticas ambientales de la ciudad.

Bogotá, octubre de 2026. News Press Service. En sesión plenaria, el Concejo de Bogotá realizó un foro concerniente a la emergencia climática que afronta la ciudad, en el marco de la discusión del Acuerdo 790 de 2020, con el propósito de abordar los desafíos ambientales de la capital y la necesidad de fortalecer las acciones de mitigación, adaptación y prevención del riesgo.
Durante el encuentro, concejales, defensores ambientales y líderes comunitarios expusieron sus planteamientos sobre la protección de los ecosistemas, la planificación territorial, la gestión de residuos y la participación ciudadana en las iniciativas ambientales.
Dando apertura a la discusión, los concejales Ana Teresa Bernal, Oscar Bastidas, Donka Atanassova, Quena Ribadeneira y José Cuesta señalaron que la adaptación climática comienza con la protección de los ecosistemas.
En ese sentido, destacaron la importancia de conservar, restaurar y conectar los entornos naturales para reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático, teniendo en cuenta que humedales y páramos no pueden considerarse espacios susceptibles de intervención sin evaluar sus consecuencias ambientales.
De igual manera, hicieron énfasis en la necesidad de incorporar datos climáticos actualizados del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) en la planificación territorial, con el fin de orientar las decisiones de adaptación y gestión del riesgo.

Al respecto, manifestaron su preocupación por las tensiones entre la expansión urbana y la protección ambiental, particularmente cuando la transformación de suelos rurales o de protección en áreas urbanizables puede generar importantes beneficios económicos, en detrimento de la conectividad entre ríos, suelos agrícolas y cerros de la Sabana de Bogotá.
Frente a lo anterior, insistieron en la importancia de respetar las determinantes ambientales y evitar que la estructura ecológica se modifique para ajustarse a las dinámicas del desarrollo urbano. Bajo esta línea, entre las acciones prioritarias mencionaron la protección de las fuentes de agua, la recuperación de zonas de recarga hídrica, la conservación de corredores ecológicos y la prevención de riesgos que afectan especialmente a las comunidades más vulnerables.
En materia de gestión del riesgo, los concejales señalaron que varias localidades del sur de Bogotá concentran condiciones de vulnerabilidad frente a fenómenos como inundaciones, deslizamientos y contaminación.
Como ejemplo, indicaron que en Usme el 65 % de las manzanas se encuentra sobre depósitos de ladera inestables, mientras que en Ciudad Bolívar el 61 % está ubicado en cerros con pendientes pronunciadas, donde se concentran más de 3.000 manzanas de estrato 1.
A estas condiciones se suman las proyecciones del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), según las cuales, de las 4.229 pérdidas humanas estimadas en un escenario de alta sismicidad en la ciudad, más del 50 % se concentraría en San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe y Usme. Ante este panorama, plantearon la necesidad de contar con planes de emergencia específicos para estos territorios.
Asimismo, indicaron que el 42,5 % de las edificaciones de Bogotá fueron construidas antes de la entrada en vigor de las normas sísmicas más recientes, con predominio de sistemas de mampostería no reforzada, especialmente en sectores de estratos 1, 2 y 3.
En relación con las emisiones de gases de efecto invernadero, los cabildantes recordaron que, durante un foro anterior, se reportó que el 63 % de las emisiones de Bogotá proviene de fuentes relacionadas con el transporte, consumo de combustibles, industrias y la disposición de residuos sólidos.
Por esta razón, consideraron necesario evaluar las acciones distritales de mitigación y adaptación, así como los desafíos estructurales de la movilidad, la gestión de basuras y la ocupación del territorio.
Adicionalmente, señalaron que el relleno sanitario Doña Juana recibe entre 6.500 y 7.500 toneladas de residuos al día, mientras que el aprovechamiento se estima en apenas el 16 %. Frente a ello, destacaron la importancia de avanzar en la reducción de residuos, el consumo responsable, la reutilización, el compostaje y el aprovechamiento efectivo de materiales, junto con el reconocimiento y la dignificación del trabajo de la población recicladora.
Por su parte, defensores ambientales y líderes comunitarios, expresaron su preocupación frente al manejo de los lodos residuales provenientes de las plantas de tratamiento de aguas residuales y su relación con la generación de gases de efecto invernadero.
También se destacó la importancia de vincular a los jóvenes en las acciones de prevención y mitigación del cambio climático, promover la incidencia de las comunidades en la concertación de iniciativas ambientales y desarrollar jornadas orientadas a la preservación del entorno.
A su vez, los participantes plantearon la necesidad de fortalecer los controles sobre actividades como la agricultura urbana, teniendo en cuenta sus posibles impactos ambientales y la generación de contaminantes, entre ellos el metano.
Finalmente, el concejal David Saavedra alertó sobre la necesidad de priorizar el riesgo de desabastecimiento energético en Bogotá.
En consecuencia, solicitó contar con un mapa de la infraestructura crítica y un plan de acción para garantizar la continuidad de servicios esenciales ante un eventual apagón, incluidos hospitales, sistemas de comunicación, semaforización y centros de abastecimiento y distribución de alimentos.
Tras culminar las intervenciones de los concejales y la ciudadanía, se suspendió la sesión, la cual continuará en una próxima jornada con la participación de la Administración Distrital.
