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EE
Hay revuelo por el anuncio del presidente Donald Trump de una tarifa general y global de 10 % para los bienes que entren a Estados Unidos y una serie de aranceles recíprocos que aplican para las naciones con las que ese país sostiene mayores déficits comerciales.
¿Qué significa esto?. Vamos a explicar rápidamente este tema que está siendo noticia a nivel mundial y que nos parece pertinente hablarlo también con ustedes.
¿Qué es un arancel? Es un impuesto (también conocido como derecho de aduana) que se ejecuta sobre las mercancías cuando cruzan una frontera.
Esto significa que las mercancías pagan su entrada cada vez que acceden a un país. Al aplicar un arancel, el primer resultado es que se encarece el precio de ese bien en el territorio y beneficia a los productos producidos internamente.
También es importante aclarar que existen dos tipos de aranceles: de importación y de exportación. Los primeros son de los que hablamos en este momento, pues los segundos casi que han desaparecido en la mayoría de los países.

Dentro de los aranceles de importación también hay dos modalidades: el arancel fiscal, que tiene una función 100% recaudatoria, es decir, se aplica para obtener ingresos para el Estado a partir de las operaciones comerciales, y el arancel proteccionista, que busca encarecer un producto extranjero para favorecer los productos locales.
Ahora, volviendo a la noticia, hay que decir que salvo en la Casa Blanca, en el resto del mundo no ven con buenos ojos los aranceles, pues nadie sale beneficiado de una guerra comercial.
Sin embargo, para Trump es una injusticia el sistema de comercio mundial con respecto a su país, pues Estados Unidos es uno de los principales importadores del mundo, con más de US$3,3 billones en compras internacionales en 2024 (superando así el PIB de algunas economías avanzadas).
¿Cómo se traduce esto? Santiago La Rotta, editor económico de El Espectador, lo dice de esta manera: “34 % para el caso chino, 46 % para Vietnam, 49 % para Camboya, 24 % para Japón, 26 % para India. O sea, a estos ejemplos les cae la tarifa general de 10 %, además de un extra por portarse mal, desde la lógica trumpiana. Para todos los que no estamos dentro de la lista de aranceles recíprocos aplica una tasa global de 10 %. Esto incluye a Colombia, cuyo principal socio comercial es, justamente, Estados Unidos”.
En el artículo que les voy a dejar al final de este texto, La Rotta habló con varios expertos para comprender lo que ha dejado el anuncio de Donald Trump, que resultó ignorar convenientemente ciertos detalles.
Por ejemplo, que Estados Unidos impone 25 % a los camiones fabricados en el exterior, pero se quejó del 10 % de aranceles que la Unión Europea le impone a los vehículos hechos en Estados Unidos.
Daniel Rangel, director de investigaciones de Rethink Trade, un centro de pensamiento, con sede en Washington, enfocado en política comercial, le dijo a El Espectador que los aranceles de Trump tienen varios problemas:
““Uno es la magnitud y cobertura: estos aranceles parecen mucho más agresivos de lo que sería necesario para apoyar la industria local.
Segundo, la dispersión: imponer tasas de aranceles punitivos individualizados por país va a ser muy difícil de administrar.
El tercer problema es la falta de certidumbre. No sabemos por cuánto tiempo van a permanecer estos aranceles y si va a abrirse un proceso de negociación bilateral en la que ciertos países logran salvarse”.
El alcance completo de la medida no es claro, pues elementos como la energía y los minerales hacen parte de algunas excepciones presentes en la orden ejecutiva. De igual forma, tampoco se sabe cuánto tiempo durarán estas medidas que entrarán en vigencia el 5 de abril en su modalidad general y el 9 de abril en la recíproca.
Moody’s, una de las principales firmas calificadoras de riesgo, señaló que “si se aplican aranceles generalizados la recesión pasa de ser una posibilidad teórica a una realidad tangible casi que de forma inmediata.
Los efectos económicos adversos durarían al menos un año y la tasa de desempleo pasaría 7 % (actualmente está en 4,1 %)”.
Si bien el recaudo tributario podría acercarse a los US$6 billones, los efectos inflacionarios y la creación y mantenimiento de empleo podrían superar los ingresos del gobierno federal.
Daniel Gómez Gaviria, vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad (CPC), comentó que: “Desde la perspectiva del comercio internacional y del equilibrio global, es una mala noticia. Las guerras comerciales rara vez generan ganadores y, en este caso, es posible que veamos un efecto de choque sobre el ingreso que dependerá de múltiples factores. Aunque en términos de competitividad relativa los precios podrían mantenerse, el contexto económico se verá afectado”.
En la Casa Blanca saben las implicaciones de sus anuncios, y por eso también se anticiparon a las reacciones de otras naciones.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió a todos los socios comerciales de Washington que cualquier contramedida a la avalancha de nuevos aranceles solo daría lugar a una mayor “escalada”.
“Siéntense, asimílenlo, veamos cómo va. Porque si toman represalias, habrá una escalada. Si no toman represalias, este es el punto máximo”, dijo para la cadena Fox News.
Sin embargo, desde algunos países llegaron las primeras reacciones. Por ejemplo, la industria química alemana, que es el primer mercado de exportación para Estados Unidos en esta materia, manifestó: “Lamentamos la decisión del gobierno estadounidense.
Es importante que todas las partes involucradas mantengan la calma”, indicó en un comunicado la federación de química VCI.
“Estados Unidos es nuestro aliado más cercano, pensamos que debemos estar calmados y comprometernos en lograr este acuerdo que, esperemos, mitigue el impacto de lo que fue anunciado hoy”, declaró por otra parte el ministro británico de Comercio, Jonathan Reynolds.
“Tenemos una extensa gama de herramientas a nuestra disposición y no dudaremos en actuar”, dijo también Reynolds al dejar claro que el gobierno británico defenderá los intereses del país.
Desde Italia, Giorgia Meloni, primera ministra, criticó los aranceles al decir que: “Haré todo lo que pueda para trabajar por un acuerdo con Estados Unidos, buscando evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitará a Occidente en provecho de otros actores mundiales”, aseguró.
Meloni adelantó que tratará el tema con otros socios europeos y que “actuaremos en el interés de Italia y de su economía”.
Desde Australia, Anthony Albanese, primer ministro, dijo que “Esto no es el acto de un amigo” y que “Estos aranceles no son inesperados, pero déjenme ser claro, son totalmente injustificados”.
Volviendo a la región, en Brasil, el Congreso aprobó por unanimidad un proyecto que otorga herramientas al Ejecutivo para responder a las barreras comerciales. “La reciprocidad no significa necesariamente retaliación.
El gobierno brasileño es muy hábil, es un instrumento más en manos del gobierno en el momento de la negociación” con Estados Unidos, afirmó durante el debate el diputado Lindbergh Farias, jefe del oficialismo en la Cámara baja.
Es “la única respuesta razonable a las tarifas recíprocas” de Washington, agregó Farias.
Ahora, ustedes y todos nos preguntamos: ¿y Colombia aquí qué? Bueno, empecemos por decir que Estados Unidos es el principal socio comercial de nuestro país y el mayor receptor de algunos de nuestros sectores más importantes en ventas internacionales: café, flores, petróleo, entre otros aparecen por aquí.
En los últimos 10 años, nos contaba Santiago La Rotta, “EE.UU. ha tenido una participación en las ventas internacionales de Colombia que no ha bajado de 25 % año a año, llegando a un pico de 32 % en 2016 y a su punto más bajo en 2018, con 25,47 %, según datos del Ministerio de Comercio”.
En 2024, por ejemplo, el 28,9 % (US$14.336 millones) de las exportaciones de Colombia tuvieron a Estados Unidos como destino. El siguiente fue Panamá con 8,7 %, según datos del Dane.
Daniel Velandia, managing director de Research de Credicorp Capital, afirmó: “Estimamos que el efecto neto sobre el crecimiento económico y, asimismo, sobre la balanza comercial de Colombia, de un arancel de 10 %, estaría en el rango 0,1-0, 3 puntos porcentuales del PIB.
Ahora bien, este es un ejercicio preliminar en la ausencia de detalles. Además, no se puede descartar que se produzcan efectos positivos indirectos sobre algunos bienes por cuenta de los mayores aranceles impuestos por EE. UU. a otros países”.
Por su parte, María Claudia Lacouture, cabeza de la Cámara de Comercio Colombia Americana (Amcham), envió un mensaje de calma al decir: “Entendemos la preocupación que esta noticia puede generar, especialmente en sectores exportadores clave.
Sin embargo, es importante mantener la perspectiva: al tratarse de una medida universal, todos los países proveedores enfrentan el mismo aumento, por lo que los productos colombianos siguen siendo competitivos en el mercado estadounidense”.
Algo similar dijo Javier Díaz, de la Asociación Nacional de Comercio Exterior: “Para Colombia creo que la noticia en general es mala, porque estamos restringiendo el comercio, poniendo barreras al comercio y eso no resulta bueno. El comercio libre, el comercio abierto, sin restricciones beneficia a todos. Pero que se haya puesto un arancel general de 10 % a todos los países nos deja en igualdad de condiciones y de pronto aquellos países que tienen aranceles más altos quedan en desventaja frente a los que tienen la base general”.
Según cifras del Ministerio de Comercio, el grupo de productos que mas exporta Colombia a Estados Unidos es el minero energético, que el año pasado alcanzó los US$7.383 millones. Los no minero energéticos (todo lo que no es carbón, petróleo, gas natural…) suman US$6.954 millones.
Los productos agroindustriales exportados sumaron US$746 millones; los agropecuarios son US$3.869 millones; la industria automotriz son US$29 millones y la maquinaria y equipos son US$586 millones, entre otros.
“Esta medida unilateral reitera la importancia de seguir fortaleciendo nuestra capacidad exportadora y refuerza el impulso con el que venimos avanzando en la estrategia de diversificación de mercados. Junto a los empresarios colombianos, seguiremos ampliando destinos y productos con criterios técnicos, sostenibles y de valor agregado que garanticen estabilidad, competitividad y bienestar para los productores colombianos”, dijo la Ministra de Comercio (e), Cielo Rusinque.
Ahora, en cuanto a importaciones de Colombia a Estados Unidos, en 2024 estas registraron una participación del 25,72 %. Lo que más le compra Colombia a esa nación aceites de petróleo (US$3.703 millones); maíz (US$1.527 millones); gas de petróleo (US$868 millones); polímeros de etileno (US$427 millones); aeronaves y vehículos espaciales (US$370 millones) y medicamentos dosificados (US$327 millones), entre otros.