
Bogotá, noviembre de 2026. News Press Service. Los tres drones MQ-9A Reaper que Estados Unidos acordó enviar a Colombia para fortalecer las operaciones de inteligencia contra organizaciones armadas y estructuras dedicadas al narcotráfico llegaron al país en las últimas horas, según conoció EL TIEMPO.
Las aeronaves hacen parte de los acuerdos de cooperación militar entre Bogotá y Washington y serán utilizadas para labores de vigilancia, reconocimiento y seguimiento de objetivos en distintas regiones del territorio nacional.
La llegada se produce después de varios meses de gestiones entre los dos gobiernos para concretar el préstamo de estos sistemas, fabricados por la compañía estadounidense General Atomics Aeronautical Systems.
El pasado 28 de octubre, EL TIEMPO había conocido que los documentos necesarios para autorizar el ingreso de las aeronaves ya habían sido firmados y que los procedimientos administrativos estaban adelantados.
La llegada de las aeronaves coincide con la visita que el presidente Abelardo De La Espriella tiene prevista para este sábado 31 de octubre a la base militar de Tolemaida.
La presencia del mandatario se producirá mientras avanzan los trabajos de ensamblaje de los tres sistemas no tripulados que fueron facilitados por Estados Unidos para desarrollar operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Los drones llegaron desarmados y en las próximas horas se completarán los procedimientos de instalación y verificación de sus sistemas antes de que puedan comenzar las misiones previstas en el marco de la cooperación militar entre Colombia y Estados Unidos.
El acuerdo comenzó a tomar forma en agosto, después de la visita a Estados Unidos del ministro de Defensa, general en retiro Jorge Mora.
En ese momento se conoció que Washington facilitaría tres aeronaves bajo la modalidad de préstamo, mientras Colombia contemplaba la adquisición de un cuarto equipo con recursos propios.
La incorporación de los Reaper permitiría ampliar la capacidad de las Fuerzas Militares para obtener información antes y durante operaciones contra estructuras criminales.
Sin embargo, el proceso atravesó varias etapas. El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, mayor general Juan Jaime Martínez Ossa, había señalado que los acuerdos y las cartas de entendimiento entre ambos países se encontraban bajo revisión.
Posteriormente, las gestiones avanzaron hasta completar los procedimientos requeridos para el ingreso de los equipos.
Los Reaper pueden permanecer más de 27 horas en el aire
A diferencia de los drones utilizados habitualmente para reconocimientos de corta duración, los MQ-9A Reaper fueron diseñados para desarrollar misiones de vigilancia durante periodos prolongados. De acuerdo con las especificaciones de su fabricante, pueden superar las 27 horas de autonomía, alcanzar velocidades cercanas a los 444 kilómetros por hora y operar a altitudes de hasta 15.240 metros.

Las aeronaves tienen aproximadamente 11 metros de longitud y 20 metros de envergadura.
Además, pueden incorporar cámaras electroópticas, sensores infrarrojos y radares que permiten obtener imágenes, identificar movimientos sobre el terreno y transmitir información a estaciones de control.
Estas características permitirían a las autoridades realizar seguimiento a corredores utilizados para el transporte de cocaína, identificar desplazamientos de integrantes de organizaciones armadas y recopilar información sobre zonas donde se preparan operaciones militares.
Aunque los Reaper también cuentan con capacidad para transportar misiles y bombas guiadas, no se han divulgado públicamente todos los detalles de la configuración con la que operarán las tres aeronaves enviadas a Colombia.
La Fuerza Aérea estadounidense señala que estos sistemas pueden cumplir tanto misiones de inteligencia como operaciones de ataque contra objetivos identificados.
El traslado de los drones desde África
La llegada de los equipos también está relacionada con el movimiento de aeronaves estadounidenses hacia América Latina.
El pasado 6 de octubre, The New York Times informó, con base en funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, que Washington estaba trasladando drones MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador para apoyar operaciones contra redes del narcotráfico.
La información fue retomada por distintos medios internacionales, que señalaron que el despliegue formaba parte de la cooperación militar de Estados Unidos con países de la región.
Sin embargo, para ese momento no se había precisado cuántos equipos habían ingresado a cada territorio ni desde qué instalaciones comenzarían sus operaciones.
El despliegue coincide con el fortalecimiento de los mecanismos de intercambio de inteligencia entre Colombia y Estados Unidos. Los sistemas Reaper pueden recopilar información sobre movimientos terrestres, rutas del narcotráfico y ubicaciones de estructuras armadas, así como apoyar la identificación de objetivos antes del despliegue de unidades militares.
