El Distrito admitió que no evaluó el impacto de un eventual racionamiento sobre la red de carga, no tiene metas de ampliación de infraestructura para 2026 y 2027, y ni siquiera consolida cuántos puntos de carga existen en la ciudad
Bogotá cuenta actualmente con 120.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables matriculados en 2026, según cifras del Registro Distrital de Automotores. En 2022 esta cifra era de 23.654 vehículos, evidenciando un crecimiento del 410% en este parque automotor en solo cuatro años.
El Distrito solo opera 6 estaciones y 15 cargadores públicos propios, ubicados en 5 de las 20 localidades: 15 localidades no tienen ni un punto de carga público.
Ante la creciente demanda por carga eléctrica para vehículos y la sostenibilidad frente a una menor disponibilidad energética, la Secretaría de Movilidad no confirmó que existan sistemas de respaldo frente a fallas o insuficiencia del servicio.

Bogotá, julio de 2026. News Press Service. La bancada del Partido MIRA en el Concejo de Bogotá denunció que la Administración Distrital promueve la compra de vehículos eléctricos sin haber respondido una pregunta elemental: si la ciudad tiene la capacidad energética para sostener este crecimiento y qué pasaría con la red de carga ante un eventual racionamiento.
Las respuestas oficiales de la propia Administración lo confirman: la Secretaría Distrital de Movilidad señaló que la continuidad del servicio de carga depende de las condiciones operativas del Sistema Interconectado Nacional y que los análisis de confiabilidad y suficiencia energética corresponden a entidades del orden nacional, como la UPME, el Ministerio de Minas y Energía y los operadores de red. Es decir, frente al riesgo energético de la transición que ella misma impulsa, el Distrito se declaró sin evaluación propia y trasladó la responsabilidad a la Nación.
“El Distrito está vendiendo un futuro eléctrico sin haber comprobado si hay energía para encenderlo. Reconocen que no han evaluado el riesgo de un racionamiento sobre la red de carga y, aun así, le trasladan la responsabilidad a la Nación. Eso no es planear: es improvisar”, denunció el concejal Fabián Puentes Sierra.
Ninguna certeza de respaldo ante una falla
Ante la pregunta sobre si las estaciones instaladas cuentan con sistemas de respaldo o almacenamiento energético, la Secretaría no confirmó que existan. Se limitó a señalar que los operadores deben contar con planes de contingencia, sin precisar cuántas estaciones tienen respaldo real ni bajo qué condiciones podrían operar durante una interrupción del servicio. En otras palabras: si mañana hay una falla o una restricción, nadie en el Distrito sabe cuántos cargadores seguirían funcionando.

El Distrito no sabe cuántos cargadores hay en su propia ciudad
Según el Registro Distrital Automotor, los vehículos eléctricos e híbridos enchufables matriculados en Bogotá pasaron de 23.654 en 2022 a 120.372 en 2026. Frente a esa demanda, el Distrito solo opera 6 estaciones y 15 cargadores públicos propios, en 5 de las 20 localidades. La propia Secretaría reconoció, además, que no tiene una meta específica de ampliación para 2026 y 2027: ni en estaciones, ni en cargadores, ni en capacidad instalada.
A esto se suma que la Administración no consolida la información de los puntos de carga existentes, sino que remite a una plataforma del orden nacional. La ciudad no tiene un inventario propio, actualizado y completo que indique cuántos cargadores existen, dónde están, cuál es su capacidad y si la red eléctrica soporta la transición que se está promoviendo.
“Más de 120 mil vehículos eléctricos e híbridos enchufables ya ruedan en Bogotá, pero la Administración no sabe con certeza cuántos puntos de carga hay, no tiene metas para ampliarlos y no confirma si la infraestructura resistiría una interrupción del servicio. Los ciudadanos no pueden ser el conejillo de indias de la falta de planeación”, cuestionó el concejal.
Las exigencias de la bancada
Ante estas omisiones, la bancada del Partido MIRA exigió a la Administración Distrital:
Evaluar y publicar la capacidad energética real de Bogotá, en articulación con Enel, la UPME y el Ministerio de Minas y Energía.
Confirmar cuántas estaciones cuentan efectivamente con sistemas de respaldo o almacenamiento energético.
Fijar metas cuantitativas de infraestructura de carga para 2026 y 2027, con presupuesto y cronograma de ejecución.
Consolidar y publicar un inventario distrital de puntos de carga, priorizando el sur de Bogotá y las localidades que hoy no tienen cobertura.
En esa línea, la bancada radicó un Proyecto de Acuerdo que busca crear un mapa distrital de brechas de infraestructura de carga, identificar las zonas deficitarias, atraer inversión privada mediante incentivos a las empresas que instalen electrolineras y fortalecer la seguridad energética de la ciudad.
La transición eléctrica es necesaria para mejorar la calidad del aire y proteger la salud de los bogotanos. Pero una ciudad no puede incentivar la compra de vehículos eléctricos sin garantizar la infraestructura para cargarlos ni la energía para sostenerlos. Sin metas, sin datos y sin evaluación del riesgo energético, la transición eléctrica de Bogotá avanza a ciegas.
