
Por Cindy Paola Navarrte
Willam Vásquez
Enviados Especiales
Manizales, Caldas, enero de 2026. News Press Service. Fueron muchas las actividades desarrolladas en la versión que termina de la feria de Manizales, cuya primera edición fue en el año de 1955.
La fiesta brava se convirtió en el principal atractivo para quienes aún la continúan respaldando, mientras llega la fecha de la suspensión definitiva en Colombia a partir de 2027.

Entre amores y odios, eso es lo que se vive en Colombia en torno al arte del cúchares, originario de nuestra madre patria, España, a comienzos del siglo XX, y que implica respaldos y rechazos.
Pero en esta versión de la feria de Manizales, la fiesta brava no podía faltar, que al decir de sus organizadores “sería una feria sin emociones y carente de alegría, además del recurso económico importante que se mueve en torno a su desarrollo”.
Cabe anotar que, por esta ley, ya sancionada por el presidente, las corridas de toros, peleas de gallo, corralejas y actividades similares deberán acabarse a mediados de 2027, luego de tres años de espera de la transición económica y de oficio de quienes viven de estas actividades.
FIESTA BRAVA EN MANIZALES
Sin embargo, por ahora, la tradición sigue, y pese a las dualidades y la lluvia, que ha estado presente todos los días de la Feria, la plaza La Monumental no ha estado sola.

Centenares de aficionados han ocupado las gradas, con alegría por las orejas entregadas, pero con tristeza al ver a dos toreros salir en hombros de los paramédicos.
Detallamos que, en cada corrida, de lunes y martes, dos jóvenes toreros han sufrido cornadas que los tienen en el hospital. El primer herido fue Juan Sebastián Hernández, y requirió traslado al hospital Santa Sofía, donde lo intervinieron quirúrgicamente y se recupera satisfactoriamente.
El segundo lesionado fue el matador Juan de Castilla, quien es en la actualidad una importante figura del toreo colombiano. Sufrió una cornada un tanto delicada.
Regresa César Rincón
La ovación de la plaza de toros de Manizales a César Rincón y al resto de toreros en el festival taurino el viernes fue magnífica, hubo nostalgia pues el maestro recordó cómo llegó por primera a Manizales y ahora regresa convertido en la gran figura que es, a refrendar su calidad y éxito después de 17 años de ausencia
La expectación por el regreso de César Rincón a la plaza de toros era máxima en la previa del tradicional festival taurino de la feria. Una pancarta en el tendido joven recibía al ídolo con un «Bienvenido. El César del toreo» una vez finalizada la procesión a la luz de las velas con la imagen de la Virgen de la Macarena arropada por los toreros actuantes.
Pero tras encenderse las luces y empezar a salir los novillos por toriles el desencanto se fue apoderando de la plaza viendo las pocas opciones que ofrecían a la terna compuesta por Rincón, Sebastián Castella y Juan Ortega.
César Rincón se las vio primero con un ejemplar de Juan Bernardo Caicedo, al que recibió con un buen ramillete de verónicas hacia los medios. Manseó el novillo en los primeros tercios y lo cuidó el maestro a media altura, sin obligar al toro en el toreo en redondo. Faena de mucho mérito por ambos pitones, pero Rincón se atascó con los aceros hasta escuchar los tres avisos.
El cuarto manseó, se protestó su condición y fue devuelto. En su lugar salió un ejemplar de Ernesto Guitérrez al que de nuevo toreó con gusto de capa antes de venirse abajo y dar nulas opciones a Rincón con la muleta.
Sebastián Castella se las vio en primer lugar con un novillo muy manso, que siempre buscó las tablas. Su entonada faena tampoco tuvo buen remate con los aceros. El quinto tuvo más opciones, pero cuando la faena parecía prender, el animal se lastimó una pata y a Castella no lo quedó otra que abreviar.
Juan Ortega entró en Manizales en sustitución de lesionado Roca Rey. Poco pudo hacer ante la falta de bravura del tercero, que buscó refugio en las tablas. Se dobló con el deslucido sexto de inicio y consiguió robarle algunos muletazos sueltos de calidad antes de acabar con su vida de una estocada.
OTRAS ACTIVIDADES
Para la versión de 2026, que se llevó a cabo del 3 al 11 de enero, la capital caldense ofreció una completa agenda con al menos 300 actividades para todos los gustos y edades.
De acuerdo con el alcalde Jorge Eduardo Rojas, para esta feria llegaron más de 400.000 visitantes y en esta edición, los manizalitas celebraron, además de su tradición, su talante y sus raíces, que esta capital fue reconocida por la ONU-Hábitat Latam 2025 como la Mejor Ciudad para la Vida y declarada por la Unesco como Ciudad Creativa de la Gastronomía, galardones que hoy sus habitantes exhiben con orgullo.
También hubo espectáculos al aire libre gratis para todo el mundo, evento Plancha Sinfónico, salsa, noches vallenatas, y el reinado internacional del Café con participación de 24 candidatas.
