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Vanguardia
“Por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito. Lo importante es no rendirse”
La cita combina realismo y esperanza: admite que la vida puede ponerse durísima, pero insiste en que casi siempre existe un margen de acción. No promete finales felices; promete una oportunidad: encontrar algo posible y hacerlo.
El corazón de la frase está en el “siempre hay algo”. Es una manera de romper la sensación de totalidad que trae el problema cuando te tapa: parece que todo está mal, que nada depende de tí.
Hawking sugiere lo contrario: quizá no puedes resolverlo todo, pero sí puedes mover una pieza. Y esa pieza, a veces, abre el resto.
El segundo tramo (“lo importante es no rendirse”) no habla de obstinación ciega, sino de continuidad. Persistir puede ser ajustar el plan, pedir ayuda, cambiar de estrategia, descansar y volver. Rendirse, en cambio, es abandonar la posibilidad de intento. La cita defiende la perseverancia como método, no como pose.

También hay una lectura emocional: cuando las cosas se vuelven difíciles, suele aparecer la vergüenza por “no poder”. La frase habilita otra mirada: el éxito puede ser parcial, pequeño, silencioso. Pero aun así es una forma de logro.
Quién fue Stephen Hawking
Stephen Hawking (1942–2018) fue un físico teórico y cosmólogo británico reconocido por sus aportes al estudio de los agujeros negros y a la comprensión del universo.
Además de su trabajo científico, se volvió una figura popular por sus libros de divulgación, en especial Breve historia del tiempo (1988), que acercó temas complejos a millones de lectores.
Convivió durante décadas con una enfermedad neurodegenerativa que afectó su movilidad y su habla, y aun así sostuvo una carrera académica intensa. Por eso, cuando habla de no rendirse, no suena a consejo vacío: su biografía vuelve esa idea tangible.
