Los vínculos con nuestros allegados son más definitorios de nuestra persona de lo que podría parecer a simple vista.

News Press Service
Confidencial
Todo individuo de cualquier sociedad se define parcialmente por sus relaciones personales. Amistades, compañeros de trabajo, familia o pareja son algunos de los elementos que nos acompañan día a día.
En nuestra responsabilidad se encuentra cuidar dichos vínculos con atención y tiempo, de manera que el apego que nos une se mantenga fuerte ante diferentes situaciones.
Sin embargo, son precisamente estos allegados los que también deben velar por nuestro bienestar, en un escenario bilateral en el que ambas personas nos encontremos en paz y satisfechas.

Si bien es una reflexión que puede parecer sencilla a simple vista, en realidad esconde una profundidad mayor, teniendo en cuenta la complejidad real que suponen las relaciones humanas.
Figuras de la filosofía y la cultura han debatido sobre este asunto en múltiples ocasiones, dejando varias ideas esculpidas en sus obras como parte de su legado para las generaciones venideras.
Uno de ellos es el escritor y poeta alemán Hermann Hesse, que presentaba ideas muy claras al respecto. “Cuando realmente somos nosotros mismos, muchas personas se alejan, pero esto crea el espacio necesario para que la gente adecuada llegue”, defendía el autor.
