
Bogotá, abril de 2025. News Press Service. El caso de Carlos Saúl Jaimes, el sacerdote que fue secuestrado durante 40 días en zona rural de Viotá, Cundinamarca, suma un nuevo testimonio por parte del cura.
De acuerdo con el periódico El Tiempo, esta vez describió el momento exacto en que hombres armados interceptaron su camino mientras se dirigía a Bogotá
Desde el primer segundo, el miedo se apoderó de la situación. Según el religioso, los delincuentes utilizaron tácticas de intimidación para hacerse pasar por «organizaciones insurgentes de mayor envergadura».

«Me abordan unos sujetos fuertemente armados y se identifican como grupo armado revolucionario. Hasta estos días me entero de que era un grupo de delincuencia común que se hacía pasar por un grupo armado reconocido«, relató el sacerdote a Noticias RCN.
El inicio de su cautiverio fue físico y agotador: «Me amarran las manos y me hacen caminar por muchas horas«, recordó. Según contó Jaimes, desde el primer momento tenía pánico, emoción que perduraría durante los próximos 40 días que él viviría bajo la incertidumbre, los rayos del sol y la fuerte lluvia de la zona rural.
Sin acceso a relojes, celulares, ni contacto con el mundo exterior, el sacerdote recurrió a su vocación para no perder la cordura. Ante el medio ya señalado, también explicó que rezar el rosario diariamente se convirtió en su herramienta para medir el paso del tiempo. Sin embargo, hubo un momento en que perdió la noción del tiempo.

Carro de Carlos Saúl Jaimes. Foto:Redes sociales
Uno de los episodios más irracionales ocurrió los últimos días cuando era la fecha de su cumpleaños. El sacerdote no sabía con exactitud qué día era hasta que sus propios captores le dijeron:
«Se enteraron que yo estaba de cumpleaños… uno de ellos me decía: ‘Oiga, feliz cumpleaños, feliz cumpleaños’. Yo estaba perdido en los días«.
Sin embargo, la liberación del sacerdote ocurrió por la presión ejercida por el Gaula de la Policía, aunque la familia tuvo que realizar «un pago cercano a los 30 millones de pesos«. El reencuentro con sus seres queridos, provenientes de Norte de Santander, ocurrió en un hotel de Cundinamarca.
«Sentía como un regocijo, como una alegría de volver a llegar otra vez a la familia… lo tomé como un nuevo nacimiento«, confesó el padre, asegurando que esta experiencia reafirmó su vocación sacerdotal.
Finalmente, las autoridades locales también actuaron, pues seis personas fueron capturadas tras el operativo y, dada la gravedad de los cargos por secuestro extorsivo, podrían enfrentar condenas de hasta 40 años de prisión.
