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Una empresa de construcción japonesa planteó hace una década una idea que para muchos puede parecer descabellada: la construcción de un enorme cinturón de paneles solares alrededor del ecuador de la Luna.
Este proyecto, denominado Luna Ring, se extendería a lo largo de 6.800 millas y permitiría generar energía solar de forma ininterrumpida, sin depender del clima ni de la oscuridad.
Cuando se presentó, la iniciativa tuvo poca atención, pero tras el desastre nuclear de Fukushima Daiichi en marzo de 2011, Japón aumentó su interés por las energías alternativas.
La empresa responsable es Shimizu Corporation, que sostiene que los paneles solares en la Tierra generan solo una vigésima parte de la energía que produciría un sistema equivalente en el espacio. En el ecuador lunar no hay atmósfera, nubes ni noche, lo que permite aprovechar la luz solar de forma constante.

Tetsuji Yoshida, presidente de la compañía, afirmó que, si se lograra enviar toda esa energía a la Tierra, no sería necesario quemar carbón, petróleo ni biomasa.
Este proyecto solucionaría uno de los principales problemas de la energía solar terrestre: la intermitencia. En la Tierra, las plantas solares dejan de producir por la noche o pierden eficiencia con nubes, algo que no ocurriría en la Luna.
La idea consiste en captar la energía solar en la Luna mediante paneles situados en su ecuador, transformarla en electricidad y transportarla hasta la cara visible. Desde allí, se convertiría en láser que viajarían hasta la Tierra, donde se reconvertirían en electricidad utilizable.
Hidrogeno como combustible
Según la propuesta de Shimizu Corporation, este sistema también podría producir hidrógeno como combustible, con el objetivo de avanzar hacia una sociedad menos dependiente de los combustibles fósiles.
La construcción del proyecto se llevaría a cabo mediante robots controlados desde la Tierra las 24 horas, con la ayuda puntual de un pequeño grupo de astronautas.
Sin embargo, el principal obstáculo es el alto coste económico. El economista Masanori Komori, del Instituto de Economía Energética de Japón, señaló que la idea es atractiva en teoría, pero resulta demasiado cara.
Por su parte, el creador del proyecto aseguró que no existe una estimación concreta del coste, aunque sostiene que la tecnología necesaria ya está disponible.
