El proyecto generará un «efecto culata» con la instalación de cercas de seguridad a lo largo de casi 17 kilómetros en el norte de Bogotá, dividiendo barrios de forma permanente y creando puntos de inseguridad.
El presupuesto de $183.000 millones asignado por el CONPES 4109 para las intersecciones es insuficiente; no asegura la continuidad urbanística, no contempla el paisajismo ni la integración efectiva con andenes, ciclorrutas y transporte público.
La Administración Distrital presentó 54 observaciones estructuradas en 9 mesas de trabajo entre julio y octubre del 2025 que no fueron atendidas.

Bogotá, mayo de 2026. News Press Service. Una alarmante denuncia sobre el futuro de la movilidad y el desarrollo del norte de la capital hizo la concejal Sandra Forero de cara al debate de control político que se adelanta en el Cabildo Distrital sobre las implicaciones de la obra del Regiotram del Norte.
La Cabildante demostró con cifras y estudios técnicos de fuentes oficiales que el proyecto tal y como está planteado, es una imposición urbanística del Gobierno Nacional y la Gobernación de Cundinamarca que pasó [MR1] por encima de las competencias de Bogotá y afectará la funcionalidad del espacio público, aislará a sus habitantes y fracturará el trazado urbano de las localidades de la ciudad.
«Regiotram sí, pero no así. La ciudad y los municipios de la Sabana de Bogotá necesitan y deben conectarse de forma eficiente, pero no mediante una imposición que ignore el trazado urbanístico del distrito capital. Lo que exigimos es un proyecto consensuado y articulado con nuestro sistema multimodal, que garantice una movilidad segura y eficiente para todos los ciudadanos», afirmó la Concejal Sandra Forero.
De los 24,6 kilómetros de trazado dentro del perímetro urbano de Bogotá, 17 kilómetros tendrán cerramientos a nivel del suelo. Esto forzará la instalación de mallas y cerramientos que romperán el entorno residencial de la zona norte.

Adicionalmente, el corredor registrará 16 intersecciones elevadas, 2 deprimidos y 17 cruces a nivel, complementados con seis estaciones elevadas y cinco a nivel. El diseño, como está planteado, encarecerá drásticamente el costo de la obra (CAPEX) estimado por la Nación sin aportar soluciones efectivas sobre conectantes, retornos o semáforos para el sistema de buses zonales, peatones y biciusuarios.
«A Bogotá no pueden imponerle a juro un proyecto que fracture su trazado urbanístico. Esta iniciativa debe ser consensuada política y presupuestalmente con el Gobierno Nacional, pero bajo las condiciones de la ciudad. Que quede claro: Bogotá no se durmió en la discusión del Regiotram. La Administración Distrital presentó con total compromiso 54 observaciones en 9 mesas de trabajo entre julio y octubre de 2025. Lo que ocurre es que el Gobierno de Colombia y la Gobernación de Cundinamarca planearon a sus anchas afectar a la capital ignorando las alertas del Distrito, y dejando 31 observaciones críticas sin resolver”, concluyó Forero.
