
News Press Service
Banco Mundial
El crecimiento mundial podría desacelerarse al 2,5% en 2026, su tasa más baja desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Así lo advierte nuestro nuevo informe, Perspectivas económicas mundiales, que señala que el conflicto en Oriente Medio es un factor clave detrás del alza de los precios de la energía, de una inflación más pronunciada y de mayores costos de financiamiento a escala global.
En esta edición, dice el Banco Mundial, “exploramos también cómo invertir en sectores basados en la naturaleza puede revertir la pérdida de empleo causada por la degradación ambiental, por qué los aranceles agrícolas afectan de forma desproporcionada a las mujeres, y cómo el financiamiento rural bien estructurado puede crear oportunidades en economías donde la informalidad supera el 70%”.
A medida que el conflicto en Oriente Medio continúa generando un aumento en los precios de la energía, se proyecta que el crecimiento mundial se desacelerará al 2,5% en 2026, y que los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) registrarán el menor crecimiento del ingreso per cápita desde la pandemia.

Los riesgos siguen siendo adversos, e incluyen la intensificación de las hostilidades, nuevas perturbaciones en los mercados de productos básicos y tensiones geopolíticas adicionales,en tanto que una adopción más amplia de la inteligencia artificial (IA) ofrece algunas ventajas.
Las medidas de política son cruciales en este panorama. A nivel mundial, son necesarias para salvaguardar la seguridad energética y alimentaria, y avanzar en la transición energética.
A nivel nacional, se necesita controlar la inflación, fortalecer la sostenibilidad fiscal y respaldar la creación de empleo.
El aumento de la deuda está elevando los costos de endeudamiento en los MEED, en particular en aquellos países más endeudados, lo que pone de relieve la necesidad de una mayor movilización de ingresos y una mejor gestión de la deuda.

Para las economías exportadoras de productos básicos, fortalecer la resiliencia fiscal también exigirá marcos institucionales sólidos y diversificación de los ingresos.
El conflicto en Oriente Medio ha generado fuertes aumentos de los precios de la energía, un repunte de la inflación y expectativas de una política monetaria más restrictiva.
Se proyecta que el crecimiento mundial se desacelerará al 2,5% en 2026, para repuntar en 2027-28 a medida que los suministros de energía se recuperen y el comercio se fortalezca.
Los riesgos siguen sesgados a la baja: la intensificación de las hostilidades, las perturbaciones en los mercados de productos básicos y la incertidumbre normativa podrían aumentar la desaceleración.
Un aspecto positivo es que una adopción más amplia de la IA podría impulsar la actividad.
Las medidas de política son cruciales: a nivel mundial, para salvaguardar la seguridad energética y alimentaria, reforzar el sistema de comercio y avanzar en la transición energética y, a nivel nacional, para equilibrar el control de la inflación con el apoyo al crecimiento y fortalecer la sostenibilidad fiscal.
Para abordar el desafío del empleo en los MEED, se debe invertir en capital físico, humano y digital, fomentar un entorno favorable para las empresas y movilizar la inversión privada.
