
Por Carlos Villota Santacruz
Lima, Perú. Julio de 2026. News Press Service. Hoy 28 de julio Keiko Fujimori juró como presidenta de Perú para el periodo 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular en la historia del país. Tuvo 2 momentos clave de discurso: al recibir credenciales del JNE y su primer Mensaje a la Nación en el Congreso.
Fujimori marcó como “dos frentes de emergencia nacional: mitigación del fenómeno El Niño y Seguridad ciudadana”. Sobre El Niño anunció un “plan de contingencia nacional que romperá con la lógica de la reacción tardía para pasar a la era de la prevención oportuna”.
Días antes ya había adelantado que evaluaría decretos de urgencia para limpiar cauces y atender 1,900 puntos de riesgo. Sobre seguridad prometió mano dura: “Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera, cada espacio público”.
También anunció que las Fuerzas Armadas asumirán “temporalmente” el liderazgo de operaciones de seguridad junto a la Policía Nacional.
Dijo recibir “el Estado de manera catastrófica” con “obras paralizadas”. Habló de un Perú “marcado por el abandono” y con “la mayor desigualdad de ingresos en toda América Latina”.
La frase “Tenemos que tener el coraje de enfrentar nuestra realidad de frente, sin anestesia, sin maquillaje y sin medias verdades” resume ese tono.

Insistió en cerrar la etapa electoral: “Hoy finalmente ha terminado el proceso de elecciones generales. Comienza una nueva etapa, un nuevo rumbo”. Agradeció a fuerzas políticas que “más allá de nuestras diferencias, comprendieron la trascendencia del momento” y pidió “sanar las heridas de nuestro pueblo”.
También señaló: “He aprendido a pedir perdón y sobre todo a perdonar”.
Prometió “un Perú más inclusivo donde la prosperidad sea compartida por todos los peruanos”, especialmente para “los peruanos históricamente postergados”. Se presentó sin “milagros inmediatos ni promesas vacías”, sino con “método, disciplina, perseverancia y una ruta clara”.
El fujimorismo vuelve 26 años después de la renuncia de Alberto Fujimori. Ella misma lo evocó: “Papá, hoy el Perú te recuerda y millones te llevan en su corazón”.
Es el regreso de la dinastía más influyente y polarizante del país. Su victoria se enmarca en “el giro a la derecha en América Latina”. Anunció “espacio muy significativo” para cooperación con EE.UU. y el interés de Perú en unirse al “Escudo de las Américas” de Trump.
Estuvieron presentes Milei, Kast, Noboa, entre otros presidentes. Asume como presidenta #10 desde 2016.
Recibió credenciales con “profundo agradecimiento, con humildad” y prometió servir “con honestidad, decisión y entrega”.
El discurso combinó realismo duro con esperanza. No prometió soluciones mágicas, sino gestión técnica. Buscó conectar con el miedo ciudadano: “Tenemos miedo de salir a las calles o que las casas se inunden”. Usó un lenguaje de perdón para intentar bajar la polarización y anunció un “diagnóstico técnico, ministerio por ministerio” y un “diagnóstico humano” para saber dónde actuar primero.
Dos puntos generan mayor debate. El primero es el rol de las Fuerzas Armadas en seguridad, que reabre la discusión sobre militarización. El segundo es la solicitud de facultades legislativas y decretos de urgencia al nuevo Congreso bicameral. Para sus seguidores representa “promesa de estabilidad económica”; para sus críticos, “el regreso de un proyecto político que le echa limón a heridas que nunca llegaron a cicatrizar”.
En resumen, el discurso de hoy fue de asunción pragmática. Keiko se presentó como gestora de crisis.
Priorizó dos emergencias concretas, pidió unidad, reconoció errores y marcó distancia de las promesas vacías.
El gran reto que planteó es pasar de la “reacción tardía” a la “prevención oportuna”, tanto frente a El Niño como frente a la inseguridad.
