
Bogotá, agosto de 2026. News Press Service. El presidente Abelardo de la Espriella decreta un estado de emergencia económica a menos de una semana de su posesión como mandatario.
Así lo confirmó el 12 de agosto, dos días después del terremoto de 7.4 que golpeó al Eje Cafetero y al Pacífico y que ha provocado más de doscientas muertes.
La medida, que luego le permitirá al mandatario emitir decretos con fuerza de ley, tendrá que incluir la firma de todos sus ministros.
Una de las determinaciones amparadas en el estado de excepción será la creación de un fondo especial para administrar los recursos destinados a la atención de la crisis.

Con corte a la tarde del miércoles, la cifra de muertes por el sismo aumentó a 265.
El número de personas desaparecidas, que “ha subido de manera alarmante” —afirmó el mandatario—, alcanzó las 496. El Gobierno de El Salvador, al mando de Nayib Bukele, envió unas cien toneladas de ayuda humanitaria, y el de México, más de 58 toneladas.
El jefe de Estado, fiel a su discurso previo a llegar a la Casa de Nariño —o al Palacio de San Carlos, desde donde despachó el 12 de agosto—, aseguró que el terremoto llegó en medio de “un momento difícil”, por la crisis fiscal “más compleja de toda la historia republicana de nuestro país”.
“Tenemos el más alto nivel de endeudamiento, una estrechez total de discursos en tesorería y un presupuesto público absolutamente desfinanciado”, sostuvo De la Espriella, como parte de la justificación del estado de emergencia, que incorporará lo que llamó un “fondo milagro” para “canalizar los aportes nacionales e internacionales” para reconstruir hospitales, centros educativos, viviendas, edificios y vías.
