
Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. El concejal Juan Manuel Díaz logró que la propuesta inicial de reforma tributaria fuera modificada para reconocer las diferencias entre hoteles, restaurantes y bares. Tras la discusión con la Secretaría Distrital de Hacienda, las tarifas quedaron diferenciadas en 13, 12 y 11 por mil, respectivamente.
Una de las modificaciones que deja la discusión de la reforma tributaria de Bogotá es la diferenciación de las tarifas del Impuesto de Industria y Comercio (ICA) para hoteles, restaurantes y bares, actividades que inicialmente recibían el mismo tratamiento dentro de la propuesta.
El Proyecto de Acuerdo 724 de 2026 plantea una reorganización de las tarifas del ICA (Impuesto de Industria y Comercio) con el propósito de simplificar el sistema y ajustar la carga tributaria de las diferentes actividades económicas. En la propuesta inicial, los servicios de restaurante, cafetería, bar, catering, discoteca y similares, junto con los servicios de hotel, motel, hospedaje y actividades relacionadas, estaban agrupados bajo una misma tarifa de 13 por mil.
Para el concejal Juan Manuel Díaz, esta clasificación no reconocía suficientemente las diferencias entre actividades que, aunque hacen parte de sectores relacionados con servicios, tienen estructuras de costos, niveles de operación y dinámicas económicas distintas.
Por eso, durante la discusión del proyecto con la Secretaría Distrital de Hacienda, Díaz planteó la necesidad de establecer un tratamiento diferenciado.

Como resultado de esta negociación, los hoteles quedaron con una tarifa de 13 por mil, los restaurantes con una tarifa de 12 por mil y los bares con una tarifa de 11 por mil.
Para el concejal, la modificación demuestra la importancia de revisar el impacto de una reforma tributaria actividad por actividad y no únicamente desde cifras generales de recaudo.
“Una reforma tributaria debe buscar recaudar, pero también debe entender cómo funciona cada sector. No es lo mismo un hotel que un restaurante o un bar. Logramos que esa diferencia se reconociera en las tarifas y que la discusión no terminara aplicando una misma regla para actividades con realidades distintas”.
Díaz destacó que esta modificación no significa eliminar la responsabilidad tributaria de estos sectores, sino buscar una estructura más proporcional que tenga en cuenta sus diferencias y permita mantener la actividad económica, el empleo y la generación de ingresos para la ciudad.
La decisión también hace parte de una discusión más amplia sobre el ICA que adelanta el Concejo. La reforma propone pasar de 13 tarifas a 7, con el objetivo de simplificar el sistema tributario distrital.
Para Díaz, el trabajo del Concejo debe consistir precisamente en revisar estas medidas antes de su aprobación y buscar que la reforma encuentre un equilibrio entre recaudo, competitividad, empleo y capacidad de pago.
“Mi responsabilidad como concejal no es defender a un sector por encima de otro. Es revisar cada decisión y buscar que la reforma funcione para Bogotá. Si podemos recaudar de manera responsable y, al mismo tiempo, evitar que una tarifa desconozca la realidad de una actividad económica, estamos haciendo nuestro trabajo”.
La diferenciación alcanzada para hoteles, restaurantes y bares representa así uno de los ajustes derivados de la discusión del Proyecto de Acuerdo 724 de 2026 y muestra que la reforma todavía está siendo debatida y puede ser modificada a partir de los argumentos presentados en el Concejo.
Para Juan Manuel Díaz, ese es precisamente el papel del Concejo: estudiar la propuesta, escuchar a los sectores, negociar cuando sea necesario y lograr que las decisiones tributarias respondan al interés general
