
News Press Service
AUTORES: Equipo de investigación de ANIF bajo la dirección de José Ignacio López G.
El International Research Institute for Climate and Society estima una probabilidad superior al 90% de alcanzar un fenómeno del niño con una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026, con efectos que se extenderían hasta 2027.
El aumento de temperaturas ya impulsa la demanda eléctrica a máximos históricos. Aunque las reservas hídricas del SIN cerraron agosto en 78,8%, XM proyecta que podrían caer hasta 36,3% en abril de 2027 bajo un escenario de hidrología deficitaria, lo que aumenta las presiones del sistema energético.
El Plan Energía Ya impulsado por el ejecutivo apunta en la dirección correcta al premiar el ahorro y la generación térmica. Allí es importante reconocer las asimetrías regionales para garantizar la efectividad de la medida en todo el territorio.
El fenómeno de El Niño parece materializarse en el país y las autoridades advierten que podría convertirse en uno de los más intensos desde que existen registros.

El International Research Institute for Climate and Society coincide en una probabilidad superior al 90% de que alcance intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026 y en que persista hasta el primer trimestre de 2027.
Para las próximas semanas, se proyecta un aumento generalizado de la temperatura media en las regiones Caribe, Pacífica y Andina, lo que presiona al alza el consumo eléctrico por climatización y refrigeración.
Esa situación llevó la demanda del Sistema Interconectado Nacional (SIN) a máximos históricos en 2026, con crecimientos que superan el 9,0% en el caso de la región Caribe.
El punto crítico es que la matriz de generación colombiana sigue siendo altamente dependiente del recurso hídrico, de modo que una menor disponibilidad de agua se traslada a un mayor estrés sobre el sistema.
Para anticiparse a ese escenario, el Gobierno puso en marcha el Plan Energía YA, cuyas dos primeras medidas fueron aprobadas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG).
La primera fija una meta individual de consumo para cada usuario regulado, calculada con base en su historial de los últimos 12 meses. Quienes reduzcan su consumo mensual en más de 10% frente a esa meta recibirán un beneficio en la factura, mientras que quienes la superen en más de 10% asumirán un recargo sobre el consumo excedente.
Este recargo es de 30% para los estratos 1 a 3, 50% para los estratos 4 a 6 y 70% para usuarios comerciales e industriales. Los recursos recaudados se distribuyen entre quienes ahorraron, en proporción a su ahorro, y se abonan como saldo a favor en la siguiente factura.
La segunda medida activa un mecanismo para garantizar la generación térmica necesaria durante los meses de menor disponibilidad hídrica. Con este paquete, el Ejecutivo busca cuidar desde ya las reservas de los embalses y reducir el riesgo de desabastecimiento.
Buena parte de esa preocupación se concentra en el estado de las reservas hídricas del SIN. Este indicador mide, como porcentaje de la capacidad útil total del sistema, el volumen de agua almacenado en la zona útil de los embalses que puede convertirse en energía eléctrica; es decir, es el colchón con el que cuenta el país para respaldar la generación hidráulica cuando escasean las lluvias.
Al cierre de agosto de 2026 ese nivel se ubicaba en 78,8%, todavía en terreno holgado y lejos de su mínimo (Gráfico 1). Sin embargo, XM proyecta que, de materializarse la hidrología deficitaria asociada a El Niño, el volumen útil agregado descendería hasta 36,3% en abril de 2027, el segundo registro mensual más bajo en lo que va del siglo.
En conjunto, el panorama confirma que Colombia cierra 2026 e inicia 2027 con un sistema energético tensionado por dos frentes simultáneos: aportes hídricos deficitarios y una demanda creciente. En ese marco, el Plan Energía YA apunta en la dirección correcta al premiar el ahorro y blindar la generación térmica. No obstante, El Niño elevará la temperatura justamente en las regiones donde el consumo tenderá a subir de manera involuntaria por la necesidad de climatización ante el calor extremo.
Un hogar del Caribe podría superar su consumo en más de 10% sin haber cambiado sus hábitos básicos. Un instrumento diseñado para sancionar el derroche puede terminar por penalizar a un hogar ubicado en departamentos más cálidos.
Reconocer esa asimetría será clave para que la política de ahorro sea efectiva sin resultar inequitativa.
ANIF
