La combinación del incremento del salario mínimo y la reducción progresiva de la jornada laboral establecida por la Ley 2101 de 2021, incrementa de manera significativa el salario por hora trabajada.
En poco más de un año, el salario por hora pasará de $7.736 a $10.422, un crecimiento de 34,7%, explicado principalmente por el ajuste del salario mínimo.
El impacto será mayor en micro y pequeñas empresas, donde más del 50% de los trabajadores devenga alrededor de un salario mínimo, lo que podría afectar contratación, formalización y sostenibilidad empresarial.
El reciente aumento del salario mínimo para este año se da en un contexto de presiones sobre los costos empresariales y persistentes brechas de productividad entre sectores y tamaños de empresa.

Bogotá, febrero de 2026. News Press Service. Si bien su objetivo es proteger el poder adquisitivo de los trabajadores y sostener el ingreso real de los hogares, su impacto trasciende el ingreso mensual y se extiende a la estructura de costos del mercado laboral formal, afirma la Asociación Nacional de Instituciones Financieras.
Detala que, en particular, el ajuste del salario mínimo no solo incrementa el valor total de la nómina, sino que también eleva el costo por hora trabajada, especialmente en aquellos segmentos donde el mínimo es efectivamente vinculante.
Esto implica una mayor carga para las empresas, sobre todo para aquellas con márgenes estrechos o baja capacidad de trasladar mayores costos a precios finales, lo que puede incidir en decisiones de contratación, inversión y formalización.
Explica la ANDI que a lo anterior se suma la reducción gradual de la jornada laboral establecida por la Ley 2101 de 2021, que contempla el tránsito progresivo de una jornada máxima de 48 a 42 horas semanales sin disminución del salario mensual.
Así, al mantenerse constante el ingreso mensual mientras disminuye el número de horas trabajadas, el costo unitario del trabajo aumenta de forma automática, generando un cambio estructural en la relación entre remuneración y tiempo laborado que incide directamente sobre los costos laborales empresariales.

La combinación de estos dos factores genera incrementos importantes en el costo de la mano de obra formal.
El salario por hora1 aumentó de manera significati va, pasando de $7.736 en el primer semestre de 2025 a $9.948 en el primer semestre de 2026, y llegará $10.422 en el segundo semestre del mismo año. En poco más de un año, el salario por hora trabajada habrá incrementado en 34,7%.
Este incremento responde principalmente al ajuste del salario mínimo, que aporta el 80% del aumento para este primer semestre.
Este efecto no será homogéneo entre empresas. La mayor presión recaerá sobre las de menor tamaño, donde una proporción considerable de la nómina devenga alrededor de un salario mínimo: en particular, el 63,0% de los asalariados en firmas de 1 a 5 trabajadores se ubica en ese rango y en las de 6 a 10, el 58,2%. Vale resaltar que, para empresas de menos de 20 empleados, los asalariados con el mínimo representan al menos la mitad de la planta total.
En suma, el incremento del salario mínimo, combinado con la reducción progresiva de la jornada laboral, configura un aumento del costo laboral y modifica de manera permanente la relación entre salario y productividad.
Si bien estas medidas buscan fortalecer el ingreso de los trabajadores, su impacto recae con mayor intensidad sobre las micro y pequeñas empresas, cuya nómina asalariada está ampliamente concentrada en el salario mínimo y cuyos márgenes de maniobra son más limitados.
En ausencia de ganancias de productividad que compensen este mayor costo unitario del trabajo, podrían generarse efectos no deseados sobre la generación de empleo formal, la sostenibilidad empresarial e incluso los incentivos a la formalización.
ANIF
