
Bogotá, enero de 2025. News Press Service. “Hoy, como actor político me preocupa el bienestar de trabajadores, empresas y la estabilidad macroeconómica de Colombia, me permito compartir un análisis técnico y cercano sobre la reciente decisión del Gobierno Nacional de aumentar el salario mínimo en cerca de un 23 % para el año 2026, el cual quedara en $1.750.905, más $249.095 de auxilio de transporte, alcanzando un total de $2.000.00”. ha dicho el concejal Armando Gutiérrez-
Agrega que este incremento representa uno de los más altos en décadas en nuestro país, superando ampliamente tanto las proyecciones de inflación como los ajustes habituales basados en productividad laboral.
La medida fue adoptada por decreto tras no lograrse consenso entre sindicatos y empleadores, lo que ya ha generado debate técnico sobre su legalidad y justificación económica.
así, hace un balance de los pros y los contras de esta decisión para tener un panorama de claridad y todos podamos entender las implicaciones, los impactos económicos y sociales de esta decisión.
Aspectos positivos y beneficios esperados
Mejor poder adquisitivo para trabajadores
Un aumento significativo del salario mínimo puede traducirse, en términos nominales, en mayor ingreso para millones de trabajadores formales, lo que impulsa el consumo interno y puede dinamizar ciertos sectores de la economía.
Reducción de la desigualdad laboral
En contextos de alta desigualdad, el ajuste salarial puede contribuir a reducir brechas de ingreso cuando se acompaña de políticas complementarias. Este objetivo social fue, de hecho, uno de los argumentos centrales expuestos por el Gobierno para justificar el incremento. (Reuters)
Alineación con estándares internacionales
Con este aumento, Colombia se ubica entre los países con salarios mínimos más altos de América Latina en términos de dólares, lo que puede influir positivamente en percepciones externas sobre el poder de compra de nuestros trabajadores. (Reddit)
Riesgos, efectos adversos y preocupaciones técnicas
Presiones inflacionarias
Los estudios y el análisis de gremios como Bancolombia señalan que un aumento excesivo puede trasladarse a los precios de bienes y servicios, añadiendo presión al índice de inflación y reduciendo el beneficio real del incremento salarial. (ELESPECTADOR.COM)
Impactos en empleo y formalidad
La evidencia académica indica que incrementos altos y por encima de productividad pueden reducir la contratación formal, incentivar substitución de trabajadores por capital o informalidad, y dificultar la creación de nuevos empleos, especialmente para jóvenes y trabajadores menos calificados.
Además, análisis del Banco de la República encuentran que aumentos continuos y elevados generan respuestas negativas en el mercado laboral formal, y pueden incluso presionar a más trabajadores hacia la informalidad.
El impacto del aumento tampoco se limita al sector público. En sectores intensivos en mano de obra, como el educativo privado, los efectos pueden ser especialmente críticos. De acuerdo con El Tiempo, “la mayor parte de la planta docente en los colegios privados gana un salario mínimo, por lo que este incremento eleva de manera considerable los costos de operación”.
Esto se da en un contexto delicado: más de 6.000 colegios privados han cerrado en los últimos años, principalmente por dificultades financieras. El aumento salarial, aunque positivo para los trabajadores, podría acelerar cierres adicionales o trasladarse a mayores costos para las familias.

Costos fiscales y obligaciones del Estado
Uno de los principales llamados de atención frente al incremento del salario mínimo del 23 % es su impacto directo sobre las finanzas públicas. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió que esta decisión tendría un efecto significativo sobre el balance fiscal del país. S
Según un análisis citado por El Tiempo, “el aumento del salario mínimo elevaría el déficit fiscal en cerca de 5,3 billones de pesos durante 2026, debido al mayor gasto en nómina pública, pensiones indexadas y transferencias asociadas”.
Esta advertencia pone sobre la mesa un riesgo claro para la sostenibilidad fiscal en un contexto de estrechez presupuestal y altos compromisos de deuda.
(Fuente: El Tiempo, Economía)
Debate legal y técnico
Expertos en derecho público han señalado que la decisión podría enfrentar recursos judiciales si no se sustentan adecuadamente los criterios técnicos exigidos por la ley —inflación, productividad, crecimiento económico y sostenibilidad fiscal— lo que demuestra que existe un debate no solo económico sino jurídico y constitucional alrededor del aumento.

Voces de los expertos
- Camilo Cuervo (Holland & Knight):
Habla de un incremento “sustancialmente alto”, duplicando la inflación, con efectos negativos en los costos fijos de empresas intensivas en mano de obra y posibles despidos. [larepublica.co], [eltiempo.com] - Diego Guevara (exministro de Hacienda):
Advierte que el cambio podría generar un déficit fiscal adicional cercano a $10 billones, afectando las pensiones y estabilidad macroeconómica. [pulzo.com] - ICP, Anif y Fedesarrollo:
Identifican tres efectos principales: menor poder adquisitivo real, aumento de informalidad y presión fiscal y para el sector formal. [eltiempo.com], [portafolio.co] - Jorge Restrepo (Javeriana):
Reconoce el beneficio real para trabajadores y pensionados, pero alerta sobre efectos inflacionarios en vivienda, servicios y costos de proveedores. [elpais.com] - José Manuel Restrepo (exministro):
Sostiene que aumentos sin respaldo en productividad e inflación “no son neutros ni gratuitos” y podrían generar más pobreza. [elpais.com.co]El balance entre solidaridad social y sostenibilidad económica es prioritario, pero siempre propendiendo por el bien colectivo y que las decisiones de país no afecten el desarrollo del mismo. Reconozco que la pretensión de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores es legítima y necesaria. Sin embargo, los aumentos del salario mínimo deben ser consistentes con indicadores macroeconómicos clave, como productividad laboral, niveles de inflación proyectados y dinámicas del empleo formal.
Un salto tan abrupto como el anunciado —muy por encima de la inflación proyectada y de la productividad— puede generar efectos contraproducentes si no va acompañado de políticas estructurales complementarias: políticas de empleo, incentivos a la productividad, fortalecimiento de la formalidad laboral y ajustes fiscales responsables.
El desafío no es solo subir el salario mínimo, sino generar condiciones económicas que permitan que ese aumento se traduzca en mayor bienestar real, sin sacrificar empleo, estabilidad de precios y sostenibilidad fiscal.
El debate técnico debe continuar, con datos, con rigurosidad y con diálogo entre todos los actores: trabajadores, empresas, academia y Gobierno.
