La Unidad de Extensión Temporal de la cárcel La Picota es el primer centro de su tipo en Colombia. Ofrece sus servicios a aquellos privados de la libertad que requieren cuidados posoperatorios, curaciones o un monitoreo permanente.
Próximamente, con el apoyo del Ministerio de Justicia y del Derecho, el INPEC y la USPEC, entrará en funcionamiento una unidad similar en la cárcel Picaleña de Ibagué.

Bogotá, diciembre de 2025. News Press Service. “En el hospital San Carlos me operaron, me salvaron la vida y hoy me encuentro aquí, en plena recuperación. Este es un espacio muy tranquilo y cómodo, en el que uno recibe una excelente atención de los médicos y las enfermeras”.
La frase es de Edison Suárez Ávila, un privado de la libertad que paga su deuda con la sociedad en el Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta, Media y Mínima Seguridad de Bogotá, más conocido como ‘La Picota’.
Él, como muchos otros internos, dice sentirse bastante satisfecho con el servicio que desde el pasado 22 de septiembre les viene ofreciendo la Unidad de Extensión Temporal. Edison sufrió una apendicitis que se complicó y derivó en una peritonitis.

Hoy está terminando su periodo de recuperación bajo cuidados médicos calificados gracias a un servicio que resulta novedoso y que a la fecha registra un balance positivo. “La atención ha sido muy buena”, reitera.
Esta Unidad -la primera intramural en Colombia- surgió bajo la premisa de atender las necesidades primarias de salud que registraba la población privada de la libertad, y la idea de ponerla en marcha fue de Luz Dary Estupiñán Bautista, subdirectora de Atención en Salud del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), quien en 2023 y con el apoyo de la entonces directora regional del INPEC, mayor Nancy Pérez, planteó ofrecer una alternativa a aquellos privados de la libertad que enviaban desde los hospitales a recuperarse a sus celdas o que padecían patologías que requerían hospitalización o cuidados paliativos.
“Tuvimos todo el apoyo de la USPEC (Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios), de la entidad fiduciaria, del operador Unión Temporal Salud Central y del director del INPEC, coronel Daniel Gutiérrez, quien nos dio vía libre para avanzar con el proyecto”, recuerda la funcionaria, quien añade que este espacio complementa la Unidad de Atención Primaria en Salud, presente en todos los centros penitenciarios y que únicamente tiene que ver con consulta.

“La capacidad instalada de la Unidad es de 22 camas, lo que permite dar continuidad a tratamientos de tercer y cuarto nivel. Representa una especie de atención intermedia entre el primer y segundo nivel, pero, sobre todo, la humanización y dignificación de la vida en prisión. Aquí atendemos pacientes que requieren cuidados posoperatorios, curaciones o un monitoreo permanente”, afirma por su parte Katherine Lara, coordinadora administrativa de la Unión Temporal Salud Central.
Esta profesional de Trabajo Social y enfermera con especialización en Gerencia de Proyectos manifiesta que la labor que desarrolla allí exalta la humanidad. “Si se deja de lado la humanidad, se pierde todo.
Lo fundamental es poder atender de la mejor manera posible a personas tan vulnerables. Es algo muy gratificante y satisfactorio”, asegura. Una opinión con la que coincide el médico familiar José Alejandro Tovar, quien lidera el grupo de médicos generales de la Unidad, establece los criterios de inclusión de los pacientes que deben llegar allí, hace seguimiento a su evolución y atiende sus requerimientos y su manejo farmacológico.

“Esta es una mejora real en la calidad de vida de los privados de la libertad. Aquí ofrecemos condiciones que no tienen las celdas ni los patios en los que se encuentran, con personal de salud las 24 horas del día pendiente de sus necesidades. Es una labor muy gratificante”, afirma.
Un esfuerzo conjunto El montaje y puesta en marcha de la Unidad -ubicada en la Estructura 1 de La Picota y con un área de 244 metros cuadrados- demandó una inversión cercana a los 110 millones de pesos en lo referente a infraestructura y equipos médicos.
Del salario del talento humano se encarga el operador, la Unión Temporal Salud Central, y del equipo hacen parte un médico familiar de apoyo diagnóstico y conducta clínica; un médico general que labora 12 horas al día; ocho enfermeras jefe; ocho auxiliares de enfermería; un regente de farmacia; una persona de servicios generales y otras del área administrativa.

La Unidad complementa la Red de Servicios de Salud integrada, exclusiva y adaptada al Sistema Penitenciario y Carcelario, integrada por tres Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud: el pabellón del Hospital Fundación San Carlos, que ofrece atención con cuarto nivel de complejidad; la IPS Goleman, unidad de salud mental externa para manejo de pacientes con adicciones y patologías como esquizofrenia, depresión, conductas suicidas, etc.; y la IPS Multihealth, de cuidados paliativos.
El director de La Picota, Horacio Bustamante, es un entusiasta impulsor del proyecto, pues dice que más allá de reducir costos porque disminuye traslados y minimiza los riesgos de seguridad, humaniza el sistema de salud penitenciario porque presta apoyo primario a quienes requieren tratamientos prolongados o a quienes, estando hospitalizados, necesitan cuidados especiales.

“Esto encaja perfectamente en el tema de humanización por el que tanto lucha el Ministerio de Justicia. Acá tenemos camas dignas, lejos del ambiente carcelario, el personal médico pueda tomar decisiones porque cuenta con los equipos necesarios y a los PPL les suministramos medicamentos porque tenemos farmacia. Todo eso es humanizar”, señala. Bustamante dice que ahora está solicitando una unidad portátil de rayos x y una unidad renal que permita dializar a los internos que lo requieran para no tener que trasladarlos y generarles mayores molestias de salud.
Una causa a la que se suman Luz Dary Estupiñán y Katherine Lara, quienes añaden que también se requiere complementar y mejorar los servicios relacionados con oncología. Ahora la mira está puesta en la cárcel Picaleña de Ibagué, donde también por iniciativa de Luz Dary Estupiñán se espera que a más tardar en dos meses empiece a funcionar otra unidad de estas.
“Allí habrá 40 camas y cuidado paliativo intramural. A largo plazo la idea es que cada regional del INPEC cuente con una red de IPS que garantice una mejor atención en salud”, puntualiza la funcionaria.
