
Bogotá, febrero de 2026. News Press Service. El concejal Julián Forero -Fuchi, manifiesta que lo que está pasando en Bogotá ya no es desconfianza, es una realidad que indigna, duele y enfurece a miles de ciudadanos todos los días.
Mientras la gente se levanta de madrugada, se queda horas en trancones y lucha por sobrevivir en medio del caos vial, la administración del alcalde Galán parece tener una única prioridad: recaudar más y más dinero a punta de comparendos, cámaras y embargos.
Las cifras son escandalosas:
Más de $245.000 millones recaudados en el año 2025 por foto multas.
Menos del 15 % destinado a pedagogía y prevención.
Las muertes en las vías siguen siendo el pan de cada día, demostrando que el recaudo no está salvando vidas.
Menos presupuesto para educación y seguridad vial, pero más plata para control, sanciones, tecnología y operación administrativa.
La conclusión es brutal: En Bogotá hoy importa más multar que proteger. Importa más cobrar que educar. Importa más el negocio que la vida.
El concejal Julián Forero ha sido enfático en su inconformidad con esta administración, cuestionando que, en lugar de construir soluciones reales para la movilidad, se haya optado por un modelo centrado en el cobro al ciudadano.

“No es posible que en la ciudad donde más se recauda por multas, la gente siga muriendo en las vías y atrapada en trancones eternos. Esto no es gestión, esto es abandono”, ha señalado Forero.
Porque mientras los bogotanos sufren: Aumenta la instalación de cámaras, llegan embargos masivos a los ciudadanos, aumentan las restricciones, pero la movilidad no mejora y la seguridad vial empeora.
El concejal también ha cuestionado con firmeza la falta de resultados:
“Gobernar no es llenar la ciudad de comparendos. Gobernar es salvar vidas, mejorar la movilidad y respetar a los ciudadanos. Hoy nada de eso está pasando en Bogotá”.
Y cada día toma más fuerza una pregunta que la ciudad se hace en voz alta:
¿A quién protege realmente este modelo de movilidad?
¿A los ciudadanos… o a los privados que se lucran del negocio alrededor de las multas, las cámaras y la sanción permanente?
Lo que debía ser una política para salvar vidas terminó convertido en una máquina de recaudo contra el ciudadano.
Y lo más grave: la administración Galán sigue actuando como si los bogotanos tragáramos entero, ignorando el clamor de una ciudad cansada, asfixiada por el caos y perseguida por un sistema que solo aparece para cobrar.
Forero ha sido claro:
“Bogotá no necesita más persecución al conductor. Necesita liderazgo, soluciones y una movilidad pensada para la vida, no para el negocio”.
Por eso, estas cifras y hechos no son un dato más. Son otra prueba contundente de por qué Bogotá necesita decisiones de fondo.
¿Quieren más razones para la moción de censura?
Aquí están: en los muertos en las vías, en los millones recaudados y en el abandono que siente la gente
