
Bogotá, marzo de 2026. News Press Service. Hoy, miles de colombianos expresan su afecto con flores, chocolates y cenas especiales.
Sin embargo, detrás de estos gestos de admiración se esconde una cifra alarmante: la aceleración del consumo en fechas especiales dispara el desperdicio de recursos que el mundo ya no puede permitirse perder.
El costo oculto de un detalle Mientras las ventas de flores alcanzan picos históricos, la logística revela una falla sistémica: hasta el 40% de las flores cultivadas se descartan antes de llegar a un florero por estándares estéticos o daños en el transporte.
Lo mismo ocurre en el sector gastronómico, donde la sobreproducción para atender la demanda del Día de la Mujer termina, con frecuencia, en la caneca.

«No podemos seguir celebrando la vida con hábitos que asfixian el futuro», señala Rodrigo Ramírez, director de expansión de Cheaf.
Según la ONU, el desperdicio de comida genera hasta el 10% de las emisiones globales de CO2. Cada postre o pan que se bota es, en realidad, agua y energía desperdiciada.
Tecnología al servicio de la conciencia Frente a este panorama, el rescate de alimentos surge como una solución humana y eficiente. En la región, iniciativas como Cheaf han logrado transformar el excedente en impacto: ·
Crecimiento imparable: En países como Chile, el rescate de productos de panadería y pastelería creció un 128% en el último año. ·
Agua recuperada: Sólo mediante el rescate de alimentos de celebración, se han salvado más de 12.8 millones de litros de agua, el equivalente al consumo anual de 170 personas. ·
En Colombia, la aplicación ya ha permitido el rescate de 1.758 kilogramos de alimentos, validando la demanda del consumidor final y el potencial del modelo en el país.
Una nueva forma de honrar este 8 de marzo, la invitación es a reflexionar. Reconocer los avances en igualdad de género también implica cuidar el entorno donde habitamos.
Apoyar comercios que gestionan sus excedentes y consumir de manera consciente es la mejor forma de asegurar que el homenaje de hoy no sea la basura de mañana.
«El rescate de alimentos permite que ese postre que no se vendió a tiempo encuentre una mesa en lugar de un vertedero. Eso es consumo inteligente y con corazón», concluye Rodrigo Ramírez, director de expansión de Chea
