Jóvenes que se sienten viejos y viejos que se sienten jóvenes. Kafkapudo ver esta capacidad como una cuestión de actitud.

News Press Service
CUERPOMENTE
La lucha contra la edad es una guerra perdida y lo sabemos. Inexorablemente vamos a cumplir años. Los que afrontan bien esta lucha son aquellos que asumen su edad y lo que se plantean son los mecanismos que pueden utilizar para que tarden más en notarse los efectos del envejecimiento.
Esta idea es muy de los estoicos. Esta escuela filosófica sugiere que te preocupes solo de lo que puedes controlar y gastes en eso tus energías. Los años no los controlas, así que ponte a trabajar en hacer ejercicio y cuidar tu alimentación y tu cuerpo, para que tu edad biológica vaya más lenta que la cronológica.
Franz Kafka y la metáfora de envejecer

La juventud también es un concepto mental. Si te ves viejo, te sentirás viejo. Si tu ánimo está lleno de ilusión y proyectos, se mantiene joven. El escritor Franz Kafka utilizó varias veces la idea de envejecer como metáfora: envejecer como renuncia a la imaginación o como pérdida de libertad interior.
Frente a eso, en ocasiones, Kafka asocia juventud a la percepción y no a la edad. En su Diario (1910-1923) habla de que “todo se ilumina” o “se revela” como constantes de una renovación interior, casi infantil.
Hay que conservar la capacidad de ver la belleza

Con estos prolegómenos no es de extrañar que se haya dado por buena una frase que se firma a Kafka, por profunda y coherente con su pensamiento: “La juventud es feliz porque tiene la capacidad de ver la belleza. Quien conserva la capacidad de ver la belleza nunca envejece”.
La realidad es que la escribió su colega Gustav Janouch, quien años después recopiló en un libro las conversaciones que mantuvo con el famoso escritor. En esto nos pasa como con Sócrates, que nos llegó a través de Platón y no sabemos a ciencia cierta qué dijo el maestro y qué puso el alumno de su parte.
Pero “si non è vero, è ben trovato” (si no es verdad, está bien inventado), la frase no es un antídoto contra las arrugas, sino, como bien quería entender Kafka, un elogio a la atención. La capacidad de mantenernos atentos a lo bello nos mantiene jóvenes. Otros dirán que el secreto de la eterna juventud está en la capacidad de seguir sorprendiéndose e ilusionándose.

En filosofía, ver belleza no se reduce a “qué bonito”, Aristóteles escribía que las personas empiezan a filosofar “por el asombro”. Si uno lo piensa, perder la capacidad de ver belleza a veces es perder también la capacidad de asombrarse. Ver belleza, puede ser abrir la ventana un día de campo y notar que hoy el aire huele distinto. Eso es ser joven.
Una explicación psicológica
La psicología moderna lo explica con palabras menos poéticas, pero igual de claras. Lo que nos envejece por dentro no es cumplir años, sino la rutina, el automatismo, el cansancio y la saturación de estímulos.
La gente mayor se va cansando, muchas veces porque viven el paso del tiempo como una repetición. Un día dejan de esperar con ilusión el florecer del jardín. Ese día es probable que, casi inconscientemente, se vean viejos.

Los seres humanos buscamos y disfrutamos de la belleza. “La belleza nos alimenta y su búsqueda es parte de la vida humana”, nos explicaba el doctor Daniel Bonet.
Una revisión científica reciente describía el otro aspecto que mencionábamos, la emoción de asombro, como otra faceta de juventud. Eso es porque el asombro reduce el exceso de “yo, yo, yo”, y aumenta la conexión con los demás. La psicóloga Margarita Tarragona nos planteaba no hace mucho cómo recuperar esa capacidad de asombro.
Ese asombro puede aparecer en la naturaleza, la música, lo espiritual o incluso en un momento colectivo (un concierto, una manifestación). Y ese cambio de perspectiva favorece el bienestar.
Las experiencias positivas rejuvenecen

Otro término útil es savoring (saboreo emocional). Me refiero a la capacidad de notar, apreciar y alargar una experiencia positiva. Cosas tan simples como una charla con amigos, tomarse el primer café sin prisa, o disfrutar de un paisaje.
La investigación en psicología positiva lo estudia como un conjunto de habilidades atencionales que se pueden entrenar. Y hay datos que revelan que todos esos momentos nos da alegría de vivir y con más sensación de apego a la tierra y juventud.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud han revisado miles de estudios sobre artes y salud, y señalan que participar o exponerse a actividades artísticas (música, teatro, museos, danza, lectura) se asocia con beneficios en bienestar. En otras palabras: cultivar belleza puede ser una forma práctica de cuidado.
Incluso rasgos de personalidad relacionados con la curiosidad (por ejemplo, embarcarse en nuevos estudios) se han vinculado a una vida mental más rica en la vejez y más probabilidad de longevidad.
