Cheerful butcher in workwear holding a box with meat pieces while standing in the midst of meat carcasses

Bogotá, febrero de 2026. News Press Service. El Gobierno de Colombia anunció su intención de limitar las exportaciones de carne de res para garantizar el abastecimiento interno y contener presiones inflacionarias, ante las pérdidas ganaderas generadas por las intensas lluvias e inundaciones, ha comentado la Asociación Nacional de Instituciones Financieras de Colombia.
En su comentario señala, que Córdoba concentró el 9,3% de las cabezas de ganado sacrificado y el 63,3% del volumen de carne exportado en Colombia en 2025.
Aun así, los precios internos no reflejan presiones alcistas recientes. Limitar las exportaciones tendría un efecto limitado sobre los precios internos dado que solo el 2,8% de las cabezas sacrificadas se destina al exterior, mientras que sí generaría costos reales para productores y hogares, sostiene ANIF.
Las intensas lluvias e inundaciones de las últimas semanas concentradas en Córdoba no solo han afectado a la población, sino que han generado pérdidas para los productores ganaderos de la zona.
Este choque ha encendido alertas sobre posibles presiones adicionales en los precios de la carne y en los niveles de exportación.
En este contexto, el Gobierno nacional ha anunciado su intención de limitar las exportaciones de carne de res con el objetivo de garantizar el abastecimiento del mercado interno y contener posibles presiones inflacionarias.

Sin embargo, la evidencia sugiere que la medida no tendría el efecto esperado y sí generaría costos reales.
En enero de 2026, el precio de la carne registró una aceleración anual de 11,7%, rubro que ha venido mostrando una tendencia alcista y que ha impactado el presupuesto de los hogares.
A esto se suma un positivo dinamismo exportador del sector en el que las exportaciones de carne crecieron un 38,6% durante 2025, impulsadas en buena medida por la apertura del mercado chino.
Para dimensionar el impacto del choque climático, es clave entender el rol de Córdoba en la cadena cárnica nacional. Según cifras del DANE, el departamento aporta el 9,3% del total de cabezas de ganado bovino sacrificado en el país, siendo el tercero tras Antioquia (15,6%) y Meta (10,8%).
Adicionalmente, Cordoba concentra el 63,3% del volumen total exportado en kilogramos, seguido de Santander con el 34,5%, que en conjunto representan el 97,8% de las exportaciones nacionales (Gráfico 1). Esta concentración hace que Córdoba sea, paradójicamente, el territorio más expuesto ante una restricción exportadora diseñada precisamente para responder a su crisis climática.
Sin embargo, los datos recientes del Sistema de Información de Precios del Sector Agropecuario (SIPSA) no evidencian una presión alcista en el mercado interno.
En la segunda semana de febrero, fecha en la que comenzaron las graves inundaciones en municipios cercanos a la capital cordobesa, el precio promedio de la carne de res se mantuvo prácticamente estable frente a la última semana de enero, comportamiento que responde en parte a que el abastecimiento al interior del país se sostiene significativamente en otras regiones productoras como Antioquia y Meta.
La estructura del mercado refuerza este argumento y evidencia por qué restringir las exportaciones de carne tendrían un impacto limitado en los precios internos. Del total de 3,2 millones de cabezas sacrificadas en 2025, cerca de 90 mil tuvieron destino de exportación, equivalente al 2,8% del total.
El restante 97,2% se destinó al mercado local, lo cual evidencia que la dinámica en los precios por esta medida respondería principalmente a dinámicas internas. Así, la medida de limitar la exportación de carne no solo carecería del beneficio esperado, sino que generaría costos reales.
Para los productores, implicaría perder acceso a mercados que han tomado años consolidar, erosionando la confianza de socios comerciales. Córdoba, con su producción orientada predominantemente al exterior, sería el más perjudicado.
En efecto, la menor rentabilidad del sector desincentivaría la inversión futura, derivando paradójicamente en una menor competitividad, lo cual es un efecto contrario al que persigue el Gobierno.
ANIF
