
Bogotá, junio de 2026. News Press Service. De acuerdo con el informe de monitoreo elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Gobierno Nacional, el país alcanzó las 261.000 hectáreas sembradas, frente a las 253.000 reportadas en 2023, lo que representa un incremento del 3,5 %.
Si bien el aumento es más moderado que el registrado en años anteriores, el documento alerta sobre una mayor concentración de los cultivos en corredores estratégicos.
De más de 1.000 municipios en el país, 180 presentan afectación por coca, y solo 10 concentran cerca de la mitad.
El informe señala que en el Pacífico y en el Catatumbo aumentaron 14 % y 11 % respectivamente las hectáreas de este cultivo, mientras tanto hubo reducciones importantes en Putumayo-Caquetá del 14 % y en la región Central del 7 %.
¿Cuáles son esos puntos que concentran la producción?
En comparación con 2019, cuando se delimitaron por primera vez siete enclaves, el área cultivada en estos territorios se ha duplicado en cinco años.
Estas son las zonas que más concentran, de acuerdo con el informe:
1. Tumaco (Nariño): pasó de 23.000 a 31.300 hectáreas de coca entre 2023 y 2024.
2. Tibú (Norte de Santander): pasó de 23.030 a 25.911 hectáreas.
3. El Tambo (Cauca): pasó de 9.392 a 10.326 hectáreas.
4. Puerto Asís (Putumayo): pasó de 11.726 a 9.893 hectáreas.
5. Valle del Guamuez (Putumayo): pasó de 9,193 a 8.968 hectáreas.
6. El Charco (Nariño): pasó de 9.258 a 8.800 hectáreas.
7. Orito (Putumayo): pasó de 8.732 a 7.669 hectáreas.
8. El Tarra (Norte de Santander): pasó de 6.864 a 7.665 hectáreas.
9. San Miguel (Putumayo): pasó de 6.723 a 6.411 hectáreas de coca.
10. Roberto Payán (Nariño): pasó de 5.408 a 5.950 hectáreas.
De acuerdo con la ONUDC, las áreas más cercanas a las fronteras terrestres siguen siendo las de mayor concentración del cultivo. Sin embargo, en departamentos como Cauca y Putumayo, en general, el número de hectáreas cultivadas con coca bajó.

Los enclaves se definen como territorios que, durante los últimos cinco años, han mantenido una fuerte concentración de cultivos (entre 10 y 12 hectáreas por kilómetro cuadrado) y una persistencia del fenómeno superior a cuatro años.
A pesar del aumento en la producción, las autoridades reportan un récord en incautaciones de cocaína. Si bien esto refleja un esfuerzo por mitigar la expansión del mercado global, lo cierto es que ese sería insuficiente y no lograría llegar al ritmo de la producción.
¿Por qué los grupos criminales escogen esas zonas para el cultivo de coca?
Esas ubicaciones no son casualidad; responden a la logística del narcotráfico de los grupos armados ilegales que amedrantan a la población civil de esas zonas.
Entonces, al ubicarlos cerca de límites internacionales (terrestres o costeros) favorece el tráfico y mejora la relación costo-beneficio de la comercialización.
Además, otro dato no menor es que en 2024, el 90 % del área de coca se sembró a menos de 15 kilómetros del centro poblado más cercano. Esto lo que hace es facilitarles a los ilegales el acceso a insumos para producir la droga.

El informe también evidencia una caída en las labores de erradicación manual forzosa. Mientras en 2023 fueron erradicadas 20.325 hectáreas de cultivos de coca, en 2024 la cifra se redujo a 9.403 hectáreas, lo que representa una disminución cercana al 54 %.
¿Por qué se demoraron en publicar el informe?
¿Por qué crece la producción de coca?
Aunque esto obedece a muchos factores, lo cierto es que uno de los principales es que está aumentando el consumo de la droga. El informe de la ONU señala que en África y Asia hay cada vez más consumidores y eso se suma a las regiones que ya tienen un número significativo como Europa.
En Colombia, la tendencia de incautaciones también fue al alza: durante 2024 fueron decomisadas 889 toneladas de cocaína, lo que representó un incremento del 19 % frente al año previo.
El informe también advierte cambios en las estrategias de las organizaciones criminales. Cada vez con más frecuencia, las redes de narcotráfico están exportando pasta básica y base de cocaína para que el refinamiento final se realice en los países de destino, una adaptación que les permite ajustarse a las exigencias de las rutas y los mercados internacionales.
Otro de los hallazgos es la estrecha relación entre las economías legales e ilegales en las zonas productoras.
Según el reporte, más del 96 % del valor de los bienes, servicios y mano de obra necesarios para producir pasta y base de cocaína proviene del sector formal de la economía.
Esto significa que los recursos generados por el narcotráfico terminan “lavándose” y ese es otro frente de control.
