La dinámica reciente del transporte terrestre de carga ha sido favorable, reflejo del mayor dinamismo de la demanda interna.
El crecimiento de las importaciones (10,0% en 2025), la reactivación industrial (1,8%) y la expansión del comercio electrónico (19,0%) explican el mayor flujo de mercancías en el país.

Bogotá, marzo de 2026. News Press Service. El transporte terrestre de carga absorbió ese dinamismo con claridad: los viajes crecieron 6,1% y las toneladas movilizadas 3,0% frente a 2024, dice ANIF.
El análisis de la actividad económica suele centrarse en los grandes agregados: el consumo, la inversión o la producción industrial.
Sin embargo, detrás de esa dinámica existe un sector que la hace posible y que, al mismo tiempo, la refleja: el transporte de carga.
En el último año la dinámica del transporte terrestre de carga ha sido favorable, impulsada principalmente por el crecimiento de las importaciones, que en 2025 aumentaron 10,0% frente al año anterior.

Este resultado estuvo jalonado por los bienes de consumo, que aportaron 5,5 puntos porcentuales (pp) al crecimiento total, destacándose la línea de consumo de bienes durables —vehículos, electrodomésticos y equipos de electrónica—, cuyo traslado desde los puertos hasta el consumidor final depende directamente del transporte de carga.
De igual forma, este comportamiento es consistente con la reactivación reciente de la actividad industrial, cuyo valor agregado registró una variación de 1,8% en 2025, luego de mostrar un decrecimiento de 2,6% en 2024.
Este repunte tiene importantes encadenamientos con la demanda de transporte de carga, en la medida en que la industria depende del traslado de materias primas, insumos intermedios y productos terminados a lo largo de la cadena productiva.

Según la Matriz Insumo Producto del DANE (2021), el transporte terrestre registra un índice de encadenamiento hacia adelante de 2,11, el doble del promedio de la economía, lo que confirma que la reactivación de la industrial se transmite directamente hacia una mayor demanda de servicios de transporte.
En esa misma dirección apuntan los resultados de la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET), que muestran que las ventas reales de la industria crecieron 1,8% en 2025, tras el decrecimiento de 1,9% en 2024, aunque con una dinámica heterogénea entre componentes de la demanda: las ventas asociadas al consumo final2 crecieron 4,2% en 2025, y aquellas vinculadas a la Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF)3 decrecieron -0,7%.
Comportamiento consistente con el mayor dinamismo de la demanda interna (3,9%), del consumo privado (3,6%) y el bajo dinamismo de la inversión fija (1,5%) en 2025. La mayor demanda desde los hogares contribuye a explicar la composición del movimiento de carga observado en el país.
Como resultado, el transporte de carga por carretera ha mostrado una recuperación sostenida: en 2025 se registró un crecimiento de 6,1% en el número de viajes y de 3,0% en las toneladas movilizadas frente a 2024.
Este comportamiento refleja una mayor intensidad en la actividad logística del país. De ello da cuenta la dinámica de los servicios postales: según la Encuesta Mensual de Servicios, sus ingresos reales crecieron 4,8% en 2025 y 4,6% en 2024.
Estos servicios, vinculados al depósito, manejo y transporte de mercancías, actúan como un eslabón clave en la cadena logística, y su crecimiento refleja tanto el mayor volumen de bienes que circulan en la economía como la expansión del comercio electrónico, cuyas ventas crecieron 19,0% en 2025 frente al 8,6% de 2024, ganando protagonismo en el patrón de consumo de los hogares.
En suma, la dinámica del transporte terrestre de carga refleja el mayor dinamismo de la demanda interna: el crecimiento de las importaciones de bienes de consumo, la reactivación industrial y la expansión del comercio electrónico han generado un mayor flujo de mercancías.
El transporte no solo registra el pulso productivo del país, sino que contribuye activamente a sostenerlo.
