
La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) mantuvo su rango de fondos federales en 3,50%-3,75%, en línea con el mercadoBogotá, marzo de 2026. News Press Service. La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) mantuvo su rango de fondos federales en 3,50%-3,75%, en línea con el mercado, reflejando cautela ante la alta incertidumbre y anticipando estabilidad en la política monetaria durante la mayor parte del año, dice ANIF.
El conflicto en Medio Oriente elevó el petróleo sobre US$100 por barril, aumentando riesgos inflacionarios.
Aunque la inflación se mantiene en 2,4% anual, el alza en los combustibles podría presionar los precios en los próximos meses.
El mercado laboral se modera, con una menor creación de empleo y un desempleo en 4,4%. Este entorno, junto con una inflación persistente, reduce el margen para recortes de tasas en el corto plazo.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal de los Estados Unidos decidió mantener inalterado el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3,50%-3,75%, en línea con las expectativas del mercado.
Previo a la decisión, los precios de los futuros de la tasa no incorporaban escenarios de ajuste, lo que refleja un consenso en torno a una postura de cautela por parte de la autoridad monetaria.
En este contexto, la persistente incertidumbre sugiere que la tasa de referencia podría mantenerse estable durante buena parte del año.
Los argumentos del Comité combinaron riesgos externos, particularmente geopolíticos, con señales mixtas en la dinámica macroeconómica interna.

En el frente internacional, la escalada del conflicto en Medio Oriente ha introducido presiones relevantes sobre los mercados energéticos.
La disrupción en el tránsito de crudo a través del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo, ha impulsado el precio internacional por encima de los US$100 por barril.
Aunque el impacto directo recae principalmente sobre Asia, la magnitud del choque ha generado efectos globales, elevando la volatilidad y reforzando la incertidumbre sobre las perspectivas económicas. Este entorno constituye una fuente adicional de presiones inflacionarias en el corto plazo.
En línea con lo anterior, la inflación muestra señales de estabilización, aunque en niveles aún por encima del objetivo.
En febrero, la variación anual se ubicó en 2,4%, sin cambios frente a enero, interrumpiendo la trayectoria descendente observada desde agosto de 2025, mientras que la inflación básica también se mantuvo estable en 2,5%.
No obstante, estas cifras aún no reflejan plenamente el reciente incremento en los precios del petróleo, cuyo traslado a los precios al consumidor podría materializarse en los próximos meses.
Bajo este contexto, la Fed aumentó su proyección del índice de precios del gasto de consumo personal (PCE) desde el 2,4% hasta el 2,7% para cierre de 2026. Por su parte, el mercado laboral ha mostrado señales de moderación.
En cumplimiento de su mandato dual, la Fed enfrenta un entorno en el que las ganancias de empleo se han debilitado y la tasa de desempleo ha registrado leves incrementos.
En febrero, esta última se ubicó en 4,4%, 0,1 puntos porcentuales por encima del mes previo. A su vez, las nóminas no agrícolas evidenciaron una caída de 92.000 empleos frente a enero, acumulando episodios recientes de contracción.
La decisión del Comité fue consistente con las expectativas del mercado, que no anticipaban modificaciones en la tasa de referencia. Incluso antes del recrudecimiento del conflicto geopolítico, los agentes no contemplaban recortes en el corto plazo.
Actualmente, las expectativas apuntan a una prolongación del ciclo restrictivo, con un primer ajuste proyectado hacia 2027.
En contraste, las proyecciones de la Fed sugieren por lo menos un recorte de 25 puntos básicos durante el año, mientras que la tasa de interés de largo plazo fue revisada al alza desde el 3,0% hasta el 3,1% -ajuste que no se veía desde diciembre de 2024- reflejando cambios estructurales en el entorno macroeconómico.
En conjunto, la decisión de política refleja un balance delicado entre riesgos inflacionarios persistentes y señales incipientes de desaceleración económica. En este contexto, la Fed opta por preservar espacio de maniobra, privilegiando la dependencia de los datos y la flexibilidad ante un entorno altamente incierto.
