La inflación anual se ubicó en 5,29% en febrero, desacelerándose sorpresivamente frente al 5,35% de enero y explicado principalmente por el precio de algunos bienes y servicios regulados.

News Press Service
ANIF
En febrero, la reducción de $500 pesos por galón de la gasolina corriente explicaron cerca del 7% de la inflación mensual y, de no haberse materializado, la inflación anual se habría acelerado hasta el 5,38%.
Al excluir los precios de la electricidad y los combustibles, la inflación anual se ubicó en 5,9% en febrero (vs. 5,8% en enero) evidenciando una aceleración que contrasta con la dinámica del indicador total. Contrario a lo esperado, febrero mostró una moderación inflacionaria que obedeció a factores coyunturales que no eliminan los riesgos de mayores presiones hacia adelante.
La inflación anual se ubicó en 5,29%, 6pb por debajo del 5,35% de enero, con una variación mensual de 1,08%. Dicha moderación no obedeció a una corrección de precios ni a menor demanda, sino a alivios puntuales en regulados que contrarrestaron las presiones persistentes en los componentes más relevantes de la canasta familiar.
La aceleración de la inflación en el resto de las categorías refuerza la lectura de que las presiones inflacionarias de fondo no ceden.
Los servicios concentraron la mayor intensidad, con una variación anual que pasó de 6,33% en enero a 6,45% en febrero y una contribución de 2,90 puntos porcentuales (pp) a la inflación total – es decir 55% del indicador-, impulsada por rubros donde la mano de obra representa un factor de costo determinante.

Las comidas en establecimientos (1,60pp), los servicios de vivienda (1,38pp) y las comidas fuera del hogar (0,52pp) concentraron cerca del 54% de la inflación anual de servicios.
Por su parte, los alimentos también registraron una aceleración relevante, aportando 1,1pp con una variación anual que pasó de 5,11% en enero a 5,84% en febrero, su nivel más alto desde noviembre del año anterior.
Los bienes, por su parte continuaron la tendencia al alza con una variación anual de 3,0%, frente al 2,9% de enero.
La única categoría que desaceleró fue regulados, al pasar de 5,5% en enero a 4,0% en febrero, con una contribución de 0,78pp a la inflación anual. La electricidad aportó -0,57pp a la variación anual, reflejo de la mejora en los niveles de los embalses que llevó a que el precio promedio en bolsa se ubicara en $124 por kWh en febrero, un descenso de 71,6% frente al mismo mes del año anterior.
Los combustibles contribuyeron con -0,45pp, resultado de la reducción de $500 pesos por galón reglamentada por el Gobierno nacional. Por su parte, el gas domiciliario restó al indicador por a un efecto base en el que el rubro registró un alza mensual del 14% en febrero de 2025 por ajustes tarifarios en varias ciudades (hasta del 36% en algunos casos), lo que hizo que su precio luciera moderado aun cuando se aceleró.
Un factor clave detrás de la moderación de la inflación en febrero fue el comportamiento del precio de los combustibles.
Según nuestras estimaciones, la reducción de $500 en el precio del galón de gasolina corriente representó cerca del 7% de la inflación mensual, y de no haberse adoptado, los combustibles habrían generado una contribución mensual positiva de 0,08pp, llevando la variación mensual del IPC a 1,16% y la inflación anual de febrero a 5,38%, es decir, por encima del 5,35% registrado en enero.
Lo anterior evidencia que la moderación del dato agregado pudo haber sido el efecto puntual de una decisión de precios sobre un rubro regulado por el Gobierno. La lectura de la inflación total cambia considerablemente si se excluyen los rubros de electricidad, gas y combustibles.
En detalle, al excluir electricidad y combustibles, la inflación anual de febrero fue de 5,88%, por encima del 5,80% de enero, evidenciando una aceleración.
Sumado a esto, al excluir el comportamiento de los precios del gas, la inflación sin estos tres componentes alcanzó el 6,00% en febrero en comparación con el 5,76% registrado el mes anterior.
En cualquiera de los dos escenarios se encuentra que los precios de la canasta de los hogares se aceleraron en febrero respecto a enero, lo que evidencia la persistencia en la inflación si se excluyen bienes y servicios que dependen de decisiones gubernamentales o de factores coyunturales como en el caso del precio de la energía.
