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Banco Mundial
Hay viajes que comienzan con una fecha en la agenda y terminan anclados en un rincón profundo del corazón. Así es visitar la Sierra Nevada de Santa Marta —la Sierra— en Colombia: ese lugar que para los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo es el “centro del mundo”.
Y no porque esté señalado en un mapa, sino porque allí lo espiritual, lo ancestral y lo natural se entretejen con una armonía que solo se comprende al respirar su aire, escuchar sus silencios.
Kutunsama: donde el mar toca la memoria
Llegamos al Resguardo indígena Katansama —o Kutunsama, como los Arhuacos prefieren escribirlo, con esa “u” que honra los sonidos de su lengua— hacia las diez de la mañana.
El sol era intenso, pero un árbol inmenso en la entrada nos recibió con una sombra generosa. Bajo ella, varios troncos dispuestos como asientos comunitarios. Un recordatorio sutil de que, en este territorio, todo se organiza alrededor de la naturaleza.
Kutunsama es un lugar especial: el único espacio de propiedad formalizada del pueblo Arhuaco a orillas del mar Caribe. Cuesta imaginar todo lo que implicó lograr la titulación de estas aproximadamente 227 hectáreas.
Fueron años de trámites, discusiones, esperas y una persistencia admirable. Hoy, cerca de cien familias viven allí en armonía con una tierra a la que reconocen como madre.
Recuperaron los árboles, levantaron sus casas, cultivan cacao de manera sostenible, tejen mochilas cargadas de historias más antiguas que la memoria escrita y mantienen huertas cuyos frutos compartieron con nosotros con gran generosidad.
Lo que vimos en Kutunsama ayuda a entender por qué el catastro, cuando se construye con las comunidades, puede convertirse en una herramienta de transformación. El Gobierno de Colombia ha trabajado de manera conjunta con las autoridades tradicionales para que los pueblos indígenas participen activamente en su inventario territorial a través del Proyecto Colombia Catastro Multipropósito, una iniciativa apoyada por el Banco Mundial, la cooperación de los gobiernos del Reino Unido, Suiza y Alemania, entre otros.
El resultado, tras un proceso de Consulta Previa, Libre e Informada, es profundamente transformador. Hoy las autoridades indígenas pueden levantar directamente —si así lo deciden— el inventario de su territorio colectivo.
Sitios sagrados, usos del suelo, presencia de terceros, ecosistemas estratégicos, usufructos familiares o colectivos, todo documentado desde la mirada y el conocimiento propio. Un ejercicio poderoso de autonomía y gobernanza.

Foto: Grupo Banco Mundia
Durante la visita, Mamo Camilo, líder de la tribu, y Luis Salcedo Zalabata, gobernador del Cabildo Arhuaco, nos recibieron con una serenidad que era, en sí misma, una enseñanza. Hablamos, sí, pero también guardamos silencios; y en la Sierra los silencios dicen tanto como las palabras. Con el paso de las horas, la cautela inicial se transformó en cercanía.
De ese diálogo quedó claro algo fundamental: además de recolectar información catastral, es imprescindible que estos datos fortalezcan la gestión territorial indígena.
Esto implica acompañar a las autoridades tradicionales con equipos de cómputo y personal técnico para que puedan usar esta información en el manejo sostenible de sus territorios, respetando sus usos y costumbres.
Caminar para entender: el Tayrona y una nueva protección para el país
Al día siguiente, emprendimos camino al Parque Nacional Natural Tayrona, por senderos que serpentean entre árboles, rocas y la brisa marina. Llegamos al sector de Arrecifes en donde la Unidad de Parques Nacionales Naturales y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (autoridad geográfica y catastral del país) anunciaron una decisión clave: más de 565 mil hectáreas dentro de áreas protegidas, que no corresponden a territorios colectivos indígenas, serán tituladas a nombre de la Unidad de Parques.
En palabras simples: estas tierras quedarán blindadas legalmente frente a amenazas actuales y futuras, fortaleciendo la protección de ecosistemas estratégicos y contribuyendo también a resguardar los territorios indígenas circundantes.

Zona costera del Parque Nacional Natural Tayrona, Colombia.
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Este viaje también nos recordó algo profundo: el catastro no es solo una herramienta técnica; es una puerta para fortalecer gobiernos indígenas, proteger derechos y avanzar en conservación ambiental.
En apenas cuatro años –entre 2022 y diciembre de 2025– Colombia pasó de aproximadamente 9% a 40% de cobertura catastral actualizada, un salto que ha transformado la gobernanza territorial indígena, campesina y de las autoridades locales y ambientales.
Entre los logros más importantes del catastro en materia de conservación se cuentan:
Gobernanza indígena fortalecida: Las autoridades pueden ahora realizar inventarios catastrales dentro de sus territorios y manejar sistemas de información geográfica que apoyan su autonomía y la construcción de paz.
Información geográfica clave: 21 parques nacionales cuentan con cartografía actualizada, aportando más de 10 millones de hectáreas de información precisa.
Protección efectiva de ecosistemas: La Alianza Catastro–Autoridades Ambientales avanza en la protección de 560.000 hectáreas de ecosistemas estratégicos.
Bienes ambientales registrados: Más de 800 predios avanzan hacia su formalización como bienes públicos ambientales.
Acuerdos de conservación: 190 acuerdos firmados con comunidades rurales que protegen los recursos naturales día a día.
Avalúos en áreas protegidas: 148 avalúos de predios privados dentro de Parques, permitiendo la compra de 113 propiedades en áreas prioritarias como Las Orquídeas, Selva de Florencia, Los Nevados y Alto Fragua Indi Wasi.
Los retos siguen siendo enormes. Este viaje fue solo un paso más, pero un paso firme. Hay que continuar tejiendo confianza a través del diálogo.
Porque en la Sierra Nevada de Santa Marta aprendimos que los procesos verdaderos no se imponen ni se aceleran: se cultivan, como el cacao; se tejen, como las mochilas; se escuchan, como los silencios del Mamo.
Y también se aprende que, a veces, viajar al “centro del mundo” no es llegar a un lugar: es encontrarnos con un propósito.
