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En todo el mundo, las personas sienten la presión de un entorno cambiante. En 2025, 9 de cada 10 personas viven en lugares donde la tierra es menos productiva, el aire está contaminado, o el agua es cada vez más escasa o insegura.
En los países de ingreso bajo, la mayoría de la población enfrenta estos tres desafíos simultáneamente, lo que pone en peligro la salud, el empleo y el crecimiento.
Para hacer frente a estas crecientes presiones, los países necesitan nuevas e innovadoras maneras de proteger a las personas y los recursos naturales y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo sostenible.
En el reciente informe del Banco Mundial Reboot Development: The Economics of a Livable Planet (Reiniciar el desarrollo: La economía de un planeta habitable) se pone de relieve cómo pueden ayudar las tecnologías digitales.
Estas herramientas pueden ampliar el acceso a información confiable, fortalecer los sistemas de alerta temprana y conectar a las comunidades vulnerables con recursos críticos, tales como datos confiables sobre la calidad del agua y el aire, así como con servicios esenciales, entre ellos la atención médica, el agua potable y la asistencia financiera.
A continuación, presentamos tres maneras en que las estrategias digitales están impulsando resultados de desarrollo transformadores.
Servicios vitales en una época de crisis
Acelerar la digitalización es esencial para crear sistemas resilientes, inclusivos y adaptativos, especialmente durante las crisis. Las herramientas digitales pueden significar la diferencia entre el caos y la acción coordinada durante eventos como huracanes, sequías e inundaciones.

Por ejemplo, a medida que las lluvias intensas se acercan a las aldeas propensas a inundaciones, las alertas telefónicas en tiempo real advierten a las familias que se trasladen a terrenos más elevados y proporcionan rutas de evacuación seguras, dando a las personas tiempo para protegerse a sí mismas y sus seres queridos.
Luego, mediante los pagos digitales se entrega apoyo inmediato a los afectados, quienes pueden recibir de manera rápida y directa fondos de emergencia en sus billeteras móviles para comprar alimentos, medicamentos, o reparar su hogar y recuperarse con dignidad.
Sin embargo, los beneficios de las tecnologías digitales no se distribuyen de manera equitativa. Sin el acceso a teléfonos móviles e internet, millones de personas quedan desconectadas de estos servicios vitales, y se amplía la creciente brecha en materia de resiliencia.
Esta diferencia es más pronunciada en Asia meridional y África subsahariana, donde solo el 45 % o menos de los adultos utiliza internet (con mayor frecuencia a través de teléfonos inteligentes), en comparación con más del 80 % en otras regiones.
Esto significa que las personas más expuestas a los riesgos climáticos suelen estar menos conectadas y, por tanto, no reciben alertas tempranas, información sobre rutas de evacuación ni apoyo de emergencia cuando más lo necesitan.
El Banco Mundial está trabajando para cerrar esta brecha y fortalecer la resiliencia digital.
En Sri Lanka, por ejemplo, apoyamos la plataforma de alerta temprana MOBILISE, que integra información en tiempo real de pronósticos meteorológicos, sensores y bases de datos sobre vulnerabilidad.

Durante las inundaciones monzónicas de 2024 que afectaron al distrito de Kalutara, el sistema permitió una coordinación más rápida entre los organismos y las comunidades, lo que ayudó a salvar vidas. Al ampliar el acceso a la infraestructura y las herramientas digitales, podemos ayudar a garantizar que, cuando se produce una crisis, nadie se quede sin la información ni el apoyo que necesita para responder y adaptarse.
Aumentar los rendimientos y los ingresos de los agricultores, al tiempo que se proporcionan alimentos a miles de millones de personas
Herramientas como la teledetección, los servicios de asesoría móviles y los mercados digitales ayudan a los agricultores a optimizar los recursos, reducir los residuos, acceder a información oportuna y asegurar mejores precios para sus cultivos.
Por ejemplo, en lugar de depender de suposiciones y distribuir fertilizantes de manera uniforme en los campos, las aplicaciones de teléfonos inteligentes ahora brindan recomendaciones específicas sobre la cantidad de abono que se debe aplicar y en qué sitios.

Este enfoque focalizado permite ahorrar dinero, aumentar las cosechas y reducir las escorrentías en las vías navegables locales, lo que conlleva a mayores ganancias, suelos más sanos y menos contaminación.
Gracias a un programa respaldado por el Banco Mundial y el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional, en Etiopía se utilizó el aprendizaje automático para orientar el uso de fertilizantes en sitios específicos.
A partir de datos de 20 000 explotaciones agrícolas de trigo en 277 localidades, el sistema recomendó niveles óptimos de fertilizantes para cada zona, lo que elevó los rendimientos en un 25 % e incrementó las ganancias en USD 580 por hectárea por temporada. Estas innovaciones muestran cómo las herramientas digitales pueden aumentar la productividad, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad en todo el sector agrícola.
Soluciones digitales para modernizar la preservación de los bosques
Los bosques saludables ayudan a las regiones a resistir las sequías al retener la humedad del suelo y estabilizar los suministros de agua, como se señala en el informe Restart Development. Proteger los bosques es un imperativo tanto ambiental como económico, y las tecnologías digitales están desempeñando un papel clave.
Las imágenes satelitales, los drones y la inteligencia artificial ahora detectan la deforestación en tiempo real; la cadena de bloques y las herramientas de trazabilidad garantizan que los productos agrícolas y madereros eviten la deforestación, y las plataformas digitales canalizan los pagos y el financiamiento del carbono directamente hacia las comunidades que salvaguardan los bosques.
Por otra parte, las herramientas móviles y de cartografía empoderan a los grupos indígenas para que puedan tener derechos sobre la tierra, mientras que la agricultura de precisión y los mercados digitales ayudan a los agricultores a aumentar los rendimientos sin expandirse hacia los bosques.
El Programa de Paisajes Sostenibles de la Amazonía (i), dirigido por el Banco Mundial, demuestra esto en la práctica. Mediante el Observatorio Regional Amazónico, los países están mejorando el seguimiento en tiempo real y los modelos predictivos, y están compartiendo datos críticos sobre el clima, la hidrología y los puntos de inflexión ecológicos.
Esta plataforma colaborativa fortalece las políticas basadas en evidencias que ayudan a gestionar de manera sostenible el vital ecosistema amazónico.
Las tecnologías digitales ofrecen un camino no solo para la adaptación, sino también para transformar las economías y las sociedades.
Cerrar las brechas y ampliar las soluciones innovadoras empodera a las comunidades para anticiparse a los riesgos, proteger los recursos esenciales, y crear nuevas oportunidades de crecimiento.
El momento de actuar es ahora para que las generaciones futuras hereden no solo un planeta habitable, sino también próspero.
