
Por José Arévalo
Bogotá, marzo de 2026. News Press Service. Para las elecciones presidenciales de Colombia 2026, la candidata Aída Quilcué, fórmula de Iván Cepeda, enfoca su programa social en la defensa de la vida, la justicia social, la inclusión territorial de comunidades indígenas y el diálogo, buscando representar a los sectores sociales y regionales en el gobierno.
La aspirante a la vicepresidencia de Colombia ha dialogado con News Press Service, y señala que en su eventual gobierno continuarán con los programas sociales adelantados por el actual presidente Gustavo Petro y que las reformas serán la base del marco de esa transformación.
También ha indicado que se debe continuar en la construcción de paz, mejorar las vías internas, que para su concepto, son precarias y obstruyen el desarrollo, reformar la prestación de servicios de salud, además de respaldar todos los sectores de la sociedad colombiana, es decir indígenas, afros, campesinos, comunidades populares “y todos los que hace parte de nuestra sociedad”.
LECTURAS
La unión de la líder indígena Aida Quilcué y el aspirante a la presidencia Iván Cepeda, ha generado varias lecturas, de cara a las presidenciales que están en juego este año.
La senadora, por el partido MAIS que asume en una de las curules por la circurscripción indígena, hoy se alza como aspirante a la vicepresidencia, tal como lo hizo saber a inicios de semana Iván Cepeda.

“Vamos por la disputa de la Presidencia de la República con un gobierno cada vez con mayor respaldo popular, con nuestro proyecto el Pacto Histórico, que se erige en la principal fuerza política sin discusión.
Somos afortunados en que los pueblos indígenas y una de sus más dignas representantes haya aceptado nuestra petición de convertirse en mi fórmula vicepresidencial”, dijo en uno de sus discursos Iván Cepeda.
Pero este nombramiento no es casual, si bien, hasta el momento Quilcué ha ganado más protagonismo, para algunos expertos esta elección se hace con base al significado de su lucha y a lo que representa para las comunidades ancestrales del país, no a la sumatoria de votos.
Juan Nicolás Garzón, profesor del programa de Ciencias Políticas de La Universidad de La Sabana, nos reitera. “La figura de Aida Quilcué es la de una mujer que ha ejercido un rol de liderazgo.
Sin embargo, creo que no suma un número importante de votos, pero sí reafirma ese mensaje de compromiso y mantiene esa base del petrismo.
De igual manera tampoco creo que le reste un número significativo de votantes que vayan a dejar de votar por Cepeda por cuenta de la vicepresidenta”.
En contraste, sí es importante distinguir que, según el Censo de 2018 del DANE, en Colombia hay aproximadamente 1.905.617 personas que se autorreconocen como indígenas.
De cara a este punto, Garzón argumenta que “hay algunas organizaciones indígenas de otras comunidades, que han señalado que solo se está representando a la comunidad nasa y ahí queda un sinsabor de que no han sido suficientemente bien representados”, dice.
El poder ancestral y su significado
Pero Aida Quilcué es más que una senadora, representa al pueblo nasa del departamento del Cauca y se ha forjado como una líder defensora de los derechos humanos, los derechos territoriales, con una trayectoria enfocada en la salud y la consejería del CRIC,(Consejo Regional Indígena del Cauca).
Así mismo, su historia tampoco es ajena al conflicto en Colombia.
En 2008, como líder de la minga indígena que viajó a Bogotá para respaldar una movilización popular, sufrió los estragos de la violencia.
En un retén del Cauca su esposo Edwin Legarda fue asesinado a manos de soldados del Ejército Nacional. El caso generó gran controversia y se convirtió en símbolo de las denuncias sobre violaciones de derechos humanos en territorios indígenas.
De ahí que la historia de Quilcué tampoco resulte ajena para Iván Cepeda, quien también fue reconocido como víctima del conflicto armado.
Es de recordar que el padre de Iván Cepeda, Manuel Cepeda Vargas, dirigente del partido Unión Patriótica, fue asesinado el 9 de agosto de 1994 en Bogotá por integrantes de la fuerza pública.
Derechos Humanos, fue reconocido como un crimen político en el que el Estado Colombiano fue finalmente condenado.
“Da esta sensación de que ambos candidatos, tanto el candidato a la presidencia, como su fórmula a la vicepresidencia, han sido víctimas de crímenes de Estado.
Entonces eso también hace parte de ese escenario en el que los dos están en esa posición”, señala el profesor Garzón, pero advierte que si bien esta fórmula es una apuesta segura, que no arriesga, que cuida una base, que es coherente con el proyecto progresista y que busca dar representatividad a los pueblos ancestrales, solo de salir vencedores en las urnas, es que será posible establecer la vocería de Quilcué, pues “muchas veces los vicepresidentes también desarrollan una labor de campaña que a veces es mucho más significativa de lo que terminan ellos siendo después”, finaliza.
