El proyecto define 11 de 17 estaciones dentro de la capital, pero —según la crítica— sin que el Distrito tenga algún tipo de control sobre esas decisiones.
El nuevo acuerdo eleva la financiación nacional a más del 80 %, lo que refuerza el liderazgo del Gobierno en el proyecto y abre el debate sobre quién manda realmente en su ejecución.
El ajuste del CONPES modifica la financiación y viabilidad del Regiotram, pero abre cuestionamientos sobre si decisiones estructurales se están tomando sin discusión con la alcaldía de Bogotá.

Bogotá, mayo de 2026. News Press Service. El concejal Juan David Quintero lanza una grave alerta por el nuevo CONPES del Gobierno nacional sobre el Regiotram del Norte y advirtió que estas decisiones se están tomando sin el Distrito.
El cabildante arremetió contra lo que calificó como una intervención conjunta entre el presidente Gustavo Petro y el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, en el diseño del proyecto ferroviario que conectará Bogotá con Zipaquirá. Según dijo, se trata de decisiones políticas que afectan directamente a la capital sin que medie su autonomía territorial.
“Hay que rechazar esa unión nefasta entre el gobernador Rey y el presidente Petro para gobernar por encima de Bogotá, violando la autonomía territorial”, afirmó Quintero, al referirse a la definición de estaciones del Regiotram del Norte dentro del perímetro urbano.

El concejal cuestionó específicamente que, de las 17 estaciones previstas en el trazado, 11 estarían ubicadas en Bogotá, lo que —según su postura— implica impactos urbanos, financieros y de infraestructura que no han sido resueltos. “¿Cómo así que el presidente y el gobernador se ponen de acuerdo para decidir sobre 11 de 17 estaciones que tendrían al Regiotram del Norte dentro de Bogotá, sin decirle a la ciudad e imponiéndose a toda costa?”, señaló.
El pronunciamiento se da luego de la expedición del documento CONPES que ajusta la estructura de financiación del proyecto y ratifica su carácter estratégico. Ese documento establece que el Regiotram del Norte tendrá 17 estaciones a lo largo de cerca de 49 kilómetros y que busca integrar a Bogotá con municipios como Chía, Cajicá y Zipaquirá.
Además, el CONPES redefine el esquema de cofinanciación, aumentando la participación de la Nación al 81,61 % del total del proyecto, con recursos que superan los 14 billones de pesos constantes. Esta estructura refuerza el liderazgo del Gobierno nacional en la viabilidad financiera del sistema.
Para Quintero, ese protagonismo nacional en la financiación no resuelve interrogantes clave sobre la ejecución en Bogotá. “¿Quién va a responder por los pasos a desnivel, los puentes, el impacto urbano o la financiación de ese regiotram?”, planteó.

El concejal insistió en que, si bien respalda el desarrollo de nuevos sistemas de transporte, estos deben responder a criterios claros. “Sí queremos más desarrollo de transporte urbano, más tranvías, más trenes, más metro, más TransMilenio, más cable, pero todo con un sentido: primero de autonomía, segundo de razonabilidad y tercero con carácter técnico, no por intereses políticos de los gobernantes de turno”, afirmó.
El documento CONPES justifica el proyecto en la necesidad de mejorar la conectividad regional y reducir tiempos de viaje, además de fortalecer un sistema de transporte sostenible e integrado en la Región Metropolitana.
Sin embargo, el debate político se centra ahora en quién toma las decisiones sobre su implementación en Bogotá y bajo qué condiciones institucionales.
