La tasa de desocupación en marzo alcanzó un mínimo histórico para este mes en los últimos 25 años, ubicándose en 8,8%, lo que representa una disminución de 0,8 puntos porcentuales frente a marzo de 2025 (9,6%).
No obstante, las señales positivas se limitan al corto plazo: la generación de empleo estuvo impulsada por actividades con menor potencial de encadenamientos productivos, en contraste con caídas en el empleo en sectores clave como la agricultura y la industria.
Preocupa que la dinámica del empleo esté siendo impulsada por el trabajo por cuenta propia y concentrada en sectores de bajo valor agregado, que, si bien no han incrementado la informalidad, conllevan a mayor volatilidad estructural y limitan las ganancias de productividad.

Bogotá, mayo de 2026. News Press Service. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en marzo de 2026 la tasa de desocupación (TD) se situó en 8,8% a nivel nacional, correspondiente a una reducción de 0,8 puntos porcentuales (pp) frente al mismo mes de 2025 (9,6%), la cual representa la cifra más baja para este mes en los últimos 25 años.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, este resultado es principalmente explicado por el incremento anual de la ocupación (2,7%), mientras que la tasa de participación laboral logró retomar los niveles de prepandemia al ubicarse en 65% — cercana al 64,9% registrado en marzo de 2019, un ajuste que tomó más de seis años en evidenciar.

Sin embargo, al desagregar la creación de empleo por ramas de actividad, el panorama es menos alentador. Los 649 mil nuevos puestos de trabajo que se crearon entre marzo de 2025 y marzo de 2026, se concentraron en actividades como la administración pública, salud y educación (+369 mil)1 , actividades financieras (+239 mil) y servicios públicos (+125 mil).
En contraste, sectores clave para el crecimiento económico, como la agricultura (-242 mil) y la industria manufacturera (-166 mil), registraron caídas significativas en el empleo, lo cual resulta preocupante dado que concentran aproximadamente el 24% del empleo total en el país2.
A lo anterior se suma que el empleo creado se ha inclinado hacia el trabajo por cuenta propia.
En marzo, este segmento explicó cerca del 70% de los nuevos puestos de trabajo, en contraste con la dinámica observada en lo corrido del año —particularmente en febrero—, cuando su contribución fue negativa (-16,2%).
Si bien la incidencia de la informalidad en este grupo no ha aumentado de forma significativa —e incluso se observan leves señales de formalización—, persisten desafíos estructurales.

El trabajo por cuenta propia se caracteriza por una alta volatilidad de ingresos y una baja afiliación a la seguridad social, que depende en gran medida de decisiones individuales, lo que limita la estabilidad laboral en el largo plazo.
En definitiva, aunque el mercado laboral ha presentado cifras alentadoras recientemente, los retos estructurales persisten.
En este contexto, es clave consolidar una hoja de ruta que oriente la generación de empleo hacia sectores productivos, con el fin de asegurar un crecimiento sostenible.
De lo contrario, una dinámica de creación de empleo en actividades de bajo aporte al crecimiento puede traducirse en pérdidas de productividad, como se evidenció en 2025, cuando la productividad laboral por persona empleada cayó 0,56%.
En este escenario, una mayor ocupación no necesariamente se refleja en mayores ganancias para la economía e incluso puede afectar el crecimiento de largo plazo
ANIF
