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El motor de la economía es el océano.
Basta con pararse en cualquier playa de Granada, Santa Lucía o San Vicente y las Granadinas para entender que el océano lo es todo.
Es el paisaje que llena los hoteles, el recurso que alimenta a las familias pesqueras y el ecosistema vital que define la identidad de estas islas. Para el Caribe Oriental, el mar no es un simple decorado: es el sustento diario, la base de la economía y el gran motor del empleo.
El turismo genera casi la mitad del PIB en la región, mientras que la pesca sostiene a miles de comunidades costeras, abasteciendo tanto los hogares locales como los restaurantes de los hoteles.
La salud de los mares —aguas cristalinas, arrecifes de coral sanos y playas limpias— es el cimiento de toda esta actividad. Sin embargo, durante demasiado tiempo, esta inmensa riqueza marina se ha gestionado con datos insuficientes, políticas fragmentadas y herramientas obsoletas.
El proyecto del Banco Mundial Liberando la Economía Azul del Caribe (UBEC, por sus siglas en inglés), que beneficia a Granada, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas —con la Comisión de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS) al frente de las actividades regionales—, busca cambiar esta realidad paso a paso: con mejores políticas, apoyo directo a las comunidades y el impulso a los pequeños negocios.
«Detrás de cada política y de cada dólar de este proyecto hay personas reales: pescadores, mujeres emprendedoras y comunidades costeras cuyo sustento depende de la salud de nuestros mares.
No podemos separar la salud del océano de la prosperidad económica. El propósito de UBEC es poner a las personas en el centro, asegurando que los sistemas que las rodean sean tan fuertes y resilientes como ellas mismas», afirma Gayatri Kanungo, experta del Banco Mundial y líder del proyecto UBEC.
Herramientas para fortalecer la pesca local
El pescado aporta más de la mitad de las proteínas de origen animal que se consumen en las islas caribeñas. Sin embargo, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), la falta de estudios sobre las poblaciones marinas y los efectos del cambio climático en los arrecifes y las rutas migratorias limitan el potencial del sector.
Mejorar la calidad de los productos y unificar las normas regulatorias podría abrir nuevas oportunidades y consolidar una actividad pesquera mucho más sólida.
Para responder a esto, UBEC diseña el marco institucional que estas comunidades necesitan con urgencia: una Estrategia Regional contra la Pesca INDNR, un Protocolo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias armonizado y una Política Pesquera Regional. Todo esto con un enfoque de género que empodera a las mujeres, quienes representan la columna vertebral de la cadena de valor pesquera.
Asimismo, el apoyo directo a los pescadores mejora la calidad, la seguridad marina y el acceso a nuevos mercados, complementando iniciativas del Grupo Banco Mundial como AgriConnect para crear empleos de calidad y conectar de manera sostenible a los productores con los mercados.
En Granada, la instalación de dispositivos de agregación de peces permite a los pescadores trabajar en alta mar de manera más segura, lo que alivia la presión sobre las especies costeras y mejora sus capturas e ingresos.
Además, el sector cuenta con el respaldo del seguro contra riesgos climáticos de la Iniciativa para la Sostenibilidad de los Océanos y la Acuicultura del Caribe (COAST).
Esta red de protección social demostró su valor tras el paso del huracán Beryl en julio de 2024, cuando se activó el primer desembolso de la historia de Granada para sus pescadores, marcando un hito mundial en resiliencia climática comunitaria.
Mientras tanto, en Santa Lucía, decenas de pescadores se reúnen por las tardes no para lanzar redes, sino para capacitarse.
El Programa de Formación para Patrones de Embarcaciones ya cuenta con 150 inscritos que comparten una visión clara: el mar no es solo una tradición, sino un motor económico que urge proteger.
«Cuando hablamos de economía azul, pensamos en el mar y en cómo traducir su cuidado en beneficios económicos reales para la gente», explica Thomas Nelson, subdirector del Departamento de Pesca de Santa Lucía.
Para personas como Raymon Horn, un capitán con más de 15 años de experiencia en San Vicente y las Granadinas, la capacitación en seguridad marítima de UBEC marcó un antes y un después.
«Mejoró por completo mis conocimientos sobre navegación segura», comenta. «Cuando la vida de la tripulación está en tus manos como capitán, necesitas la preparación adecuada».

Un turismo que convive con la naturaleza
El turismo en el Caribe se encuentra en un momento crucial. El sector genera entre el 11% y el 14% del PIB regional (llegando a superar el 60% en algunas islas) y sostiene más de 2.7 millones de empleos (cerca del 15% del empleo local).
No obstante, el modelo actual —muy centrado en cruceros y complejos hoteleros con todo incluido— deja pocos beneficios en las comunidades de acogida, desgasta los ecosistemas de las costas y mantiene a las mujeres (quienes representan entre el 60% y 70% de la fuerza laboral turística) en empleos informales, mal remunerados y con poca representación.
UBEC propone un modelo distinto: un turismo azul que aproveche los tesoros naturales del Caribe invirtiendo activamente en su conservación, mediante actividades de bajo impacto y basadas en ecosistemas marinos que involucren directamente a las comunidades locales.
Si se gestiona de manera sostenible y participativa, el potencial de desarrollo es inmenso.
En Granada y Santa Lucía, las obras de infraestructura turística avanzan con consultorías de diseño en puntos clave.
Un nuevo parque de buceo en Santa Lucía diversificará la oferta marina, mientras que las mejoras en Marigot Bay abrirán nuevas oportunidades de negocio para sus habitantes.
En San Vicente y las Granadinas, se apoyará la restauración del histórico Fort Charlotte, un proyecto emblemático que une la preservación del patrimonio cultural, la protección de las costas y el desarrollo turístico.
La marea marrón: La crisis del sargazo
Pocos problemas ilustran de manera tan clara la urgencia de cuidar el océano como la llegada masiva de sargazo cada año. Estas inmensas alfombras de algas —alimentadas por el aumento de la temperatura del mar y el exceso de nutrientes en el agua— invaden las costas del Caribe Oriental, asfixiando las playas, bloqueando las zonas de pesca y liberando gases que afectan la salud de la población y dañan los ecosistemas.
En Granada, este problema ya es una prioridad nacional.
El Primer Ministro, Dickon Mitchell, lidera iniciativas para recolectar y procesar 10,000 toneladas de algas, promoviendo sistemas de monitoreo más eficientes, planes nacionales de respuesta y un entorno favorable para que el sector privado convierta el sargazo en un recurso comercializable.
El enfoque de UBEC aborda este desafío desde dos frentes: facilita las tareas de recolección de los gobiernos y promueve que las empresas transformen el sargazo en productos comerciales valiosos, capacitando a los trabajadores locales para ello.
A través de su Programa de Subvenciones de Cofinanciamiento, los pequeños negocios afectados por esta alga reciben financiamiento para adaptarse, innovar y transformar una amenaza ambiental en una fuente de ingresos estables.
«Las comunidades de la costa siempre han sido las verdaderas guardianas del mar. Al apoyar de manera directa a las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) de la economía azul en turismo, pesca y economía circular, UBEC busca fortalecer esa labor e impulsar el emprendimiento local para generar empleos estables y sostenibles,» señalaNicolas Desramaut, experto del Banco Mundial quien también lidera el proyecto UBEC .
Construyendo el futuro de la región
La meta principal de UBEC es consolidar un modelo de gobernanza regional fuerte que apoye la aplicación de la Política de Océanos Regionales del Caribe Oriental.
Con la puesta en marcha en enero de 2026 del Comité Directivo del Proyecto Regional, bajo el liderazgo de la OECS, esta serie de proyectos planificados a 15 años está sentando las bases técnicas, normativas y financieras para asegurar el financiamiento de la economía azul durante la próxima década.
Nadie comprende mejor la importancia de este esfuerzo que las comunidades, los pescadores y los operadores turísticos que viven del mar caribeño día tras día.
En este Día Mundial de los Océanos, el mensaje del Caribe es contundente: el océano es un patrimonio que debemos proteger y no un recurso para agotar.
