
News Press Service
Banco Mundial
Najada Kumbuli ySophie Sirtaine
Cuando imaginamos los motores del crecimiento económico y la creación de empleo, solemos pensar en grandes multinacionales y marcas de alcance mundial.
Sin embargo, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas son las que principalmente desempeñan esa función crucial en las economías emergentes y en desarrollo.
Las pequeñas y medianas empresas representan alrededor del 90% de todas las empresas del mundo, y generan más de la mitad del empleo global.
En los países en desarrollo, estas empresas son pilares de la diversidad económica y la reducción de la pobreza, creando empleos que proporcionan a las personas no solo ingresos, sino también un propósito y dignidad dentro de sus comunidades.

Sin embargo, muchas pequeñas empresas en los países en desarrollo siguen sin tener acceso a capital y están poco desarrolladas, especialmente aquellas lideradas por mujeres.
Demasiadas mujeres siguen excluidas de los canales financieros tradicionales, lo que limita su capacidad para contratar personal e innovar.
A nivel mundial, el déficit de financiamiento para las empresas dirigidas por mujeres sigue siendo de billones de dólares. Pero incluso cuando las mujeres logran acceder al capital, deben enfrentar obstáculos adicionales para obtener la capacitación empresarial y financiera que necesitan para desarrollar sus competencias y adquirir experiencia.
Sin una mayor participación y liderazgo de las mujeres en la economía, todo el potencial de crecimiento y creación de empleo sigue en gran medida desaprovechado, lo que tiene consecuencias para el desarrollo social y económico a largo plazo.
Son oportunidades perdidas que no podemos ignorar. Se requiere un enfoque que hemos visto que funciona: diseñar soluciones a medida que lleguen a las emprendedoras donde se encuentren a través de acceso al financiamiento, habilidades prácticas, tutoría y tecnología. En otras palabras, el progreso surge de intervenciones específicas que reflejan las realidades locales.

Sin embargo, la adaptación por sí sola no es suficiente. Lo que transforma la ecuación es la innovación. Las nuevas fuentes de datos que van más allá de los historiales crediticios convencionales, los canales de distribución digitales que llegan a empresas a las que la banca tradicional no podría, y las herramientas de IA para tomar decisiones sobre crédito y la capacitación están permitiendo a las instituciones financieras atender a las empresas dirigidas por mujeres con mayor eficacia y a gran escala.
Aprovechar estas innovaciones exige que los sectores público y privado unan fuerzas, combinando la experiencia global sobre lo que funciona con un profundo conocimiento local.
Por esta razón, el Grupo Banco Mundial y la Fundación Visa se han asociado (en inglés).
A través de esta alianza, centrada primero en la India, Sudáfrica, Nigeria, Colombia y México, apoyamos a asociados locales —entre ellos bancos, instituciones microfinancieras, Gobiernos y organizaciones sin fines de lucro— para adaptar soluciones a las necesidades de las mujeres emprendedoras.
Miles de microempresas y pequeñas empresas recibirán educación financiera, y muchas se beneficiarán también de forma indirecta a través de políticas y regulaciones financieras mejoradas, productos de financiamiento diseñados a la medida que aprovechan las innovaciones digitales, y una mayor capacidad dentro de las instituciones financieras.

En el centro de nuestro enfoque integral está la convicción de que no existe una solución única válida para todos los contextos. Una mujer emprendedora en la India opera en un entorno de mercado muy distinto al de Nigeria, México, Colombia o Sudáfrica.
Las reformas regulatorias más amplias deben complementarse con productos e incentivos específicos para que los proveedores de servicios financieros sirvan mejor a las empresas dirigidas por mujeres y las ayuden a crecer.
En la India, por ejemplo, un proyecto del Grupo Banco Mundial está aplicando de manera experimental una de esas soluciones con el fin de abordar uno de los momentos más críticos en el camino financiero de las mujeres emprendedoras: cuando una empresa dirigida por mujeres supera el financiamiento de grupos de autoayuda y las microfinanzas, pero aún no es lo suficientemente grande o no está consolidada para acceder al crédito comercial convencional en condiciones razonables.
La solución tiene como objetivo dar acceso a plazos más largos y préstamos más asequibles para las emprendedoras.
A fin de lograrlo, el Grupo Banco Mundial trabaja con grandes instituciones financieras de desarrollo y una amplia red de compañías financieras no bancarias para evaluar los llamados “bonos para mujeres” con mejora crediticia.
Estos bonos constituyen una vía más asequible para que los prestamistas obtengan financiamiento a largo plazo, abriéndoles las puertas a inversionistas que de otro modo estarían fuera de su alcance.
Si bien el acceso al capital puede impulsar el crecimiento, el acceso a las competencias es igualmente decisivo.
En América Latina, la Fundación Visa se asoció con Pro Mujer para lanzar Emprende Pro Mujer, una plataforma digital a pedido para mujeres emprendedoras en cada etapa de su trayectoria empresarial.

El programa ofrece acceso flexible a habilidades y herramientas que necesitan para consolidar sus negocios y construir un futuro más resiliente.
Iniciativas como Emprende Pro Mujer y el proyecto piloto del Grupo Banco Mundial en la India muestran que las soluciones específicas pueden fortalecer la actividad empresarial de las mujeres. Por esta razón, en la India, Sudáfrica, México, Colombia y Nigeria, impulsamos la inclusión financiera de las mujeres mediante una amplia gama de intervenciones, cada una diseñada de acuerdo con el contexto local.
Entre estas figuran el fortalecimiento de la capacidad de las pequeñas empresas dirigidas por mujeres mediante capacitación y acceso a los mercados, el desarrollo de las capacidades de las instituciones financieras y los entes reguladores para prestar mejores servicios a estas empresas, y el apoyo a un mayor acceso a soluciones de financiamiento innovadoras.
A través de estas iniciativas específicas para cada país, buscamos fortalecer los ecosistemas que son fundamentales para el éxito de las mujeres emprendedoras y las pequeñas empresas.
Y las alianzas sólidas son clave en este esfuerzo, aunando conocimientos y experiencia a nivel mundial
Al unir fuerzas, el Grupo Banco Mundial y la Fundación Visa apuntan a brindar a las pequeñas empresas lo que más necesitan: experiencia global, capacitación empresarial y digital adaptada a su realidad, capital y conocimientos locales.
Juntos, podemos llegar a las emprendedoras donde están y ayudarlas a crecer.
En todo el mundo, las pequeñas empresas demuestran resiliencia y creatividad para aprovechar estas oportunidades. Lo que necesitan es un ecosistema que evolucione con ellas, y asociados globales dispuestos a respaldarlas.
Eso es una inversión en el futuro de todos.
