
Chía, Cundinamarca, septiembre de 2026. News Press Service. El abogado constitucionalista y ex concejal de la ciudad de Chia, en el departamento de Cundinamarca, Andrés Vela, camina la calle en el cierre del mes de agosto e inició del mes de septiembre de 2026, con un solo propósito: rendición de cuentas.
La llamada «ciudad de la Luna», en el corazón de la Sabana Centro, no es una urbe cualquiera. Es, el municipio que más crece el centro de Colombia.
Alrededor de su geografía, confluyen tres hechos, que se abren paso como un «tsunami»: la valorización inmobiliaria que expulsa al campesino, los jóvenes y las personas de la tercera edad, la cercanía a Bogotá, desde el punto de vista territorial y la presencia de nuevos habitantes (nacionales y extranjeros).
Este grupo demográfico no vota por amistad, sino que pide resultados en la gestión de un concejal.

La Constitución de 1991, en sus artículos 23 y 40, la Ley 136 de 1994 y la Ley 1757 de 2015, habla que la rendición de cuentas es obligatoria para el alcalde de un municipio y para el concejal.
Este servidor público, de elección popular, tiene dos funciones: normativa (Aprueba como se gasta el dinero, el Plan de Desarrollo, el Presupuesto, el Estatuto Tributario y el empréstito)
También, está facultado para ejercer el control político. Vigila como se ejecutó. Cita a los secretarios de la administración municipal. Les pide cuentas, bajo la gravedad del juramento.
Cuando el ex Concejal de Chía, Andrés Vela, rinde cuentas de su gestión desde la calle, hablando con los ciudadanos (zona urbana y rural), no dice, «Yo, hice esa obra».
Está afirmando, «yo evite que esta obra se hiciera mal. Yo pregunte, por qué el impacto del ingreso del municipio a la región Metropolitana o el por qué el cobro del predial impacta de manera particular a una familia, integrada por personas de la tercera edad.

En otras palabras, el exconcejal Andrés Vela, rompe la tradición de hacer una rendición de cuentas en un recinto cerrado y lo hace a «cielo abierto»: en la calle.
No solo alimenta el «diálogo ciudadano de un ex concejal de Chía», sino que hecho político de impacto local de transparencia y control sobre la administración del alcalde Leonardo Donoso.

«En esencia, se deja atrás el asistencialismo». Ahora bien. La Ley 1757 define la participación ciudadana como un derecho para los colombianos, no como una invitación».
Una buena rendición de cuentas -como la que adelanta el ex Concejal de Chía Andrés Vela en la calle, le otorga al ciudadano protagonismo y lo eleva a un rol de «auditor de su barrio, vereda o conjunto residencial».
Para los académicos, pensionados, empresarios y estudiantes de diversas ramas del conocimiento de educación superior, la labor que adelanta el ex Concejal de Chía Andrés Vela, se traduce en una «aula en la calle, de orden jurídico y más allá de la cotidianeidad.
Con esta labor, recobra importancia la transparencia, la participación ciudadana y el valor agregado para los habitantes de Chía. «Gracias al trabajo del ex Concejal Andrés Vela, un impuesto se ejecuta mejor en el municipio, los jóvenes tienen oportunidad de estudiar y los barrios han mejorado en malla vial y seguridad», dice Mercedes Marroquín, cerca del Centro comercial Centro Chía.
En el informe que entrega a los ciudadanos de Chía, el ex Concejal Andrés Vela, se puede conocer los debates de control político, donde tomó la palabra y dejó constancia, los votos que realizó, el impacto para el municipio de la Sabana Centro, en su adhesión a la región Metropolitana.
Sobre este tema en particular, voto negativamente en la Comisión Primera de la Corporación, bajo la defensa de la autonomía fiscal y catastral del municipio.
Al hablar de proposiciones, Andrés Vela, logró descentralizar las sesiones del Concejo, a las veredas de Fonqueta, Yerbabuena y Boyacá, -discusion del Predial 2025.
También logró, la transmisión obligatoria del lenguaje de señas en la rendición de cuentas del Concejo de Chía.
Finalmente, en la plenaria de la Corporación, Andrés Vela, pasará la historia por dejar constancias en la plenaria de la Corporación, sobre el riesgo de gentrificación por la valorización predial, sin actualización social, la necesidad de proteger el río Bogotá desde el control urbanístico, la defensa del Estatuto de la Oposición.
Hoy, los habitantes de Chía, a través de la gestión del ex Concejal Andrés Vela, sienten que la Corporación cambió en su funcionamiento en un 360 grados.
En la agenda pública, quedó la sensación que la labor del abogado constitucionalista, dejó trazado una hoja de ruta en lo social, en lo económico, ambiental y territorial en el municipio, además del fortalecimiento institucional.
La rendición de cuentas de Andrés Vela en el Concejo de Chía, no se puede medir por cuántos discursos dio, sino cuantos procesos dejó más claros, más vigilables y más cercanos al ciudadano.
Ahora desde la calle, deja en evidencia que no fue un concejal de aplausos. Fue un concejal de estudiar los proyectos de acuerdo y las actas. Que hizo preguntas incomodas a la administración del alcalde Leonardo Donoso, en procura de construir una mejor ciudad.
Lo cierto, es que en medio de la polarización y las «falsas noticias», en redes sociales, ejercer un Concejo en un municipio de primera Categoría como Chía, se requiere preparación académica, disciplina y una vocación de servicio, más allá de la coyuntura.
