
Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. La seguridad de miles de niños, niñas y adolescentes que diariamente permanecen en colegios y jardines infantiles de Bogotá vuelve a estar en el centro del debate.
La concejal María Clara Name adelantó un debate de control político para conocer el estado actual de la infraestructura educativa y social del Distrito y establecer si las edificaciones están realmente preparadas para responder ante un eventual terremoto.
Bogotá se encuentra en una zona de amenaza sísmica intermedia. Aunque no es posible predecir cuándo ocurrirá un sismo, sí se pueden adoptar medidas para reducir sus efectos.
La alerta del concejal surge tras revisar la información disponible sobre las 746 sedes educativas de la Secretaría de Educación del Distrito (SED). Según la información entregada, la entidad no acredita actualmente un diagnóstico actualizado de vulnerabilidad sísmica; la principal referencia corresponde a un estudio preliminar realizado en el año 2000, hace 26 años.

“De acuerdo con dicho estudio, de 2.519 edificaciones calificadas, 857 presentan condiciones asociadas a estructuras que no fueron diseñadas para resistir adecuadamente efectos sísmicos y se encuentran en mal estado.
Las localidades que concentraban el mayor número de edificaciones identificadas fueron: San Cristóbal, con 177; Engativá, con 126; y Kennedy, con 107. En Ciudad Bolívar fueron calificadas 229 edificaciones.
Por ello, solicitó revisar particularmente las estructuras de los colegios Rodrigo Lara Bonilla y República de México, donde existen bloques de aulas de tres y cuatro pisos construidos bajo condiciones normativas anteriores a la Norma Sismo Resistente de 1984”, expreso la Cabildante.
La preocupación se intensifica tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto, que, según las cifras presentadas, dejó 452.782 personas afectadas, 331 fallecidos, 4.497 heridos y 152 desaparecidos.
Además, de 4.261 centros educativos afectados y donde 811 colapsaron. “No podemos prevenir con información de hace 26 años, necesitamos saber cuáles edificaciones fueron reforzadas y cuáles no.
No podemos hablar de prevención si Bogotá no cuenta con información actualizada que permita determinar qué colegios resistirían adecuadamente un terremoto”, afirmó la concejal María Clara Name.
“También hay una alerta, frente a la accesibilidad y evacuación segura de las sedes educativas. Según la información revisada, solo 124 de las 746 sedes cuentan con accesibilidad total.
¿Qué ocurriría durante una emergencia si una sede escolar no permite evacuar de manera segura a un niño, niña, docente o integrante de la comunidad educativa con discapacidad o movilidad reducida? La prevención debe incluir a todos”, señaló Name.
La concejal también solicita información a la Secretaría Distrital de Integración Social sobre los diagnósticos de vulnerabilidad de sus jardines infantiles y destacar las medidas que esta entidad ya implementa, como contar con un profesional estructural de planta y exigir análisis de vulnerabilidad en sus procesos.
“La solicitud es clara: diagnósticos actualizados, priorización de las estructuras más vulnerables y un cronograma concreto de intervención. La seguridad de los niños, niñas y adolescentes no puede esperar a que ocurra una tragedia”, enfatizó Name.
