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Banco Mundial
Hoy, la economía global está más interconectada que nunca, y el comercio —junto con las cadenas de valor mundiales (CVM)— desempeña un papel importante en las oportunidades laborales .
Investigaciones han demostrado que las empresas manufactureras de los países en desarrollo que participan en el comercio internacional tienden a contratar más mujeres , lo que aumenta la participación femenina en la fuerza de trabajo.
Sin embargo, a medida que el sector de los servicios crece rápidamente en dichos países, necesitamos perspectivas similares para esta parte de la economía.
En un nuevo estudio se arroja luz sobre cómo la actividad internacional condiciona el empleo de las mujeres en el sector de los servicios, y se ofrece orientación importante para los responsables de formular políticas.
El problema: El sector de los servicios a menudo se pasa por alto
En el pasado, la mayoría de las investigaciones se han centrado en el sector manufacturero, donde se ha demostrado que el comercio impulsa el empleo de las mujeres.
Sin embargo, el sector de los servicios —que abarca desde el comercio minorista y hotelería hasta los servicios empresariales y las tecnologías de la información— no ha recibido el mismo nivel de atención, a pesar de su rápido crecimiento en muchos países en desarrollo.
Los puestos de trabajo en dicho sector a menudo requieren habilidades distintas, crean nuevas oportunidades y siguen patrones diferentes a los de la industria manufacturera, por lo que es fundamental comprender cómo estos cambios afectan el empleo femenino.
Este estudio ayuda a subsanar esa deficiencia mediante el análisis de datos de más de 33 000 compañías de servicios en 104 países de ingreso bajo y mediano, recopilados en las encuestas del Banco Mundial a empresas.
Al analizar detenidamente si las compañías de servicios internacionales (aquellas que exportan o forman parte de las CVM) emplean a más mujeres que las empresas locales, la investigación proporciona nuevas ideas.
La metodología: Un análisis más detallado de las empresas
En el estudio se compara a empresas involucradas en actividades internacionales —tales como aquellas que participan en las exportaciones, las importaciones o las CVM— con las que no realizan tales actividades.
Además, se examina la proporción de empleadas y de salarios pagados a las mujeres, al tiempo que se consideran factores como el tamaño de la firma, el uso de maquinaria, la productividad, los sectores y las ubicaciones, y si la empresa tiene propietarias o gerentes mujeres.
Para garantizar resultados sólidos, en el estudio se cotejan los resultados con datos sectoriales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este análisis adicional confirma que, en el sector de los servicios, las empresas dedicadas a actividades de exportación emplean a un mejor porcentaje de mujeres en comparación con las empresas no exportadoras.
Las ideas centrales: El sector de los servicios presenta diferentes patrones

La investigación revela importantes diferencias entre los sectores de las manufacturas y de los servicios. En este último, la proporción de empleo femenino en las empresas que exportan o participan en las CVM tiende a ser menor.
Esto es lo contrario de lo que se observa habitualmente en las manufacturas, donde el comercio internacional impulsa el empleo de las mujeres.
En Etiopía, por ejemplo, se descubrió que las mujeres representan el 65 % de los trabajadores de las empresas exportadoras en el sector de las manufacturas, pero solo el 11 % en las compañías del sector de los servicios.
Una posible explicación de esta relación negativa en el sector de los servicios es la segregación sectorial, lo que significa que es más probable que las mujeres trabajen en áreas con menor nivel de exportaciones y menos mano de obra calificada, como el comercio minorista, mientras que los hombres tienen más posibilidades de trabajar en sectores globales, que tienen mano de obra altamente calificada o son especializados, como las tecnologías de la información (donde descubrimos que la participación femenina es 2,3 puntos porcentuales más baja en las empresas exportadoras).
Las importaciones y la propiedad extranjera no parecen afectar significativamente la participación de mujeres en el empleo del sector de los servicios, pero cuando se tienen en cuenta el liderazgo y la propiedad femenina, las empresas importadoras contratan menos mujeres.
Las compañías de servicios internacionales a menudo requieren habilidades o flexibilidades —como trabajar en horarios no habituales o tener que viajar con poca antelación— que quizás las mujeres no tengan debido a que asumen responsabilidades relacionadas con la prestación de cuidados, lo que limita sus opciones laborales y aumenta la brecha con los hombres.
En general, si bien la internacionalización del sector manufacturero ayuda a las mujeres a participar más en la fuerza laboral, las empresas de servicios suelen mostrar una tendencia opuesta, impulsada por las diferencias existentes entre los sectores y en materia de habilidades.
Como un dato positivo, cabe señalar que las empresas de servicios propiedad de mujeres o dirigidas por mujeres tienden a tener una mayor fuerza de trabajo femenina.
Repercusiones normativas para los países en desarrollo
Estos hallazgos ofrecen enseñanzas valiosas para los responsables de formular políticas en los países en desarrollo que desean asegurarse de que el creciente comercio de servicios beneficie a las mujeres. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Desarrollar habilidades específicas: invertir en educación y programas de capacitación específicos para las mujeres en los sectores de los servicios que requieren mayores calificaciones y orientados a la exportación, como las tecnologías de la información y los servicios empresariales avanzados. Esto puede ayudar a las mujeres a acceder a empleos relacionados con el comercio mejor remunerados.
- Promover el liderazgo femenino: apoyar los emprendimientos y el liderazgo de las mujeres en las empresas de servicios. Las políticas que mejoran el acceso al financiamiento, las oportunidades de tutorías y las redes empresariales pueden conducir a la contratación de más mujeres.
- Abordar la segregación sectorial: hacer frente a las causas primordiales de la segregación sectorial promoviendo una mayor representación de las mujeres en los procesos de contratación, cuestionando los estereotipos en la educación y las elecciones profesionales, apoyando la capacidad de las mujeres para trabajar fuera del hogar y proporcionando incentivos a las empresas en sectores dominados por los hombres para que contraten y retengan a las mujeres en sus plantas de personal.
- Aprovechar la digitalización: la brecha en la participación laboral femenina entre las empresas exportadoras de servicios se redujo después de la pandemia de COVID-19, posiblemente debido a la mayor digitalización. Las políticas que fomentan la alfabetización digital y mejoran el acceso de las mujeres a la tecnología pueden impulsar su participación en el creciente sector de los servicios.
- Replantear las políticas relativas al comercio de servicios: a diferencia de las manufacturas, el comercio de servicios requiere un enfoque adaptado. Los responsables de formular políticas deben promover de manera activa la inclusión femenina —por ejemplo, apoyando a las empresas de propiedad de mujeres y prohibiendo la discriminación— en lugar de suponer que el comercio beneficiará automáticamente a las mujeres.
- Intervenciones basadas en datos: los datos detallados y específicos por sexo a nivel de las empresas y los sectores son esenciales. Realizar inversiones constantes en la recopilación de estos datos ayudará a los encargados de la formulación de políticas a comprender los cambios en los mercados laborales y diseñar intervenciones eficaces.
Si bien el comercio ha contribuido a aumentar el empleo femenino en las manufacturas, el panorama del sector de los servicios es más complejo. Es fundamental que los responsables de formular políticas en los países en desarrollo comprendan estos matices para garantizar que el comercio conduzca a un crecimiento económico equitativo e inclusivo
