En las Reuniones de Primavera del Grupo Banco Mundial, en un estand sobre el capital humano, los visitantes pudieron explorar datos nacionales, comparar la situación entre países y ver dónde es posible lograr avances.
Los ingresos no determinan el destino. Países como Rwanda, Perú, Kenya, República Kirguisa y Viet Nam han obtenido resultados vinculados con el capital humano muy superiores para sus niveles de ingreso.

News Press Service
Banco Mundial
En los países de ingreso bajo y mediano, los déficits en nutrición, educación y empleo están mermando el potencial humano y les cuestan más de la mitad de sus futuros ingresos laborales. El 50% de las mujeres siguen aún fuera de la fuerza laboral. Uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, perdiendo los años formativos en los que se adquieren habilidades y se definen las trayectorias profesionales.
Mientras tanto, 7 de cada 10 trabajadores no reciben capacitación práctica, lo que los priva del aprendizaje continuo necesario para aumentar su capital humano. El tiempo para actuar es ahora cuando 2 de cada 3 países de ingreso bajo y mediano se están moviendo en la dirección equivocada en al menos una dimensión clave del capital humano.
Los responsables de formular políticas enfrentan un desafío adicional: el rendimiento de las inversiones en las personas a menudo tarda años, en ocasiones décadas, en materializarse, lo que puede debilitar los incentivos para adoptar medidas urgentes.

El Índice de Capital Humano ampliado (ICH+) se creó para abordar este tema. Proporciona una medición clara y comparable de cómo las inversiones en las personas se traducen en productividad futura, y muestra cuánto capital humano podría acumular un niño nacido hoy desde su nacimiento hasta que alcance la edad de trabajar, en función de las condiciones de salud, educación y empleo del país en el que vive
¿Qué es el Índice de Capital Humano ampliado?
Este es importante para los Gobiernos y los asociados en la tarea del desarrollo. El ICH+ vincula las inversiones en las personas con la productividad y los ingresos, y ayuda a los países a ver no solo dónde persisten las brechas, sino también el posible impacto de dichas diferencias en el empleo, el crecimiento y el desarrollo a largo plazo.
Además, permite a los usuarios preguntarse: ¿dónde se producen los déficits, quiénes se ven más afectados, cómo se compara un país con otros que tienen niveles de ingreso similares (en inglés) y qué tipos de inversiones podrían ayudar a reducir esas brechas?
La aplicación incluye perfiles de países, puntajes desglosados por género (en inglés), herramientas de evaluación comparativa, simulaciones, documentación sobre la metodología y datos descargables, proporcionando a los responsables de formular políticas un conjunto de herramientas prácticas para orientar el diálogo y las decisiones.
