
Por Alberto Restan Hincapié
Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. Una inusual protesta se registró en inmediaciones de la Casa de Nariño, en Bogotá, cuando un grupo de miembros activos de la fuerza pública se encadenó frente a la sede del ejecutivo con elementos de dotación para exigir una audiencia directa y atención a reclamos laborales y prestacionales.

La manifestación, que se prolongó por varias horas bajo la atenta vigilancia de unidades de seguridad para evitar alteraciones del orden, puso a prueba los límites normativos y disciplinarios que restringen la huelga en la institución policial.
Fuentes cercanas al gobierno señalaron que los manifestantes buscaban interlocución para exponer presuntas fallas en el sistema de bienestar y garantías de defensa jurídica ante procesos disciplinarios.
Ante la falta de canales formales y el temor a represalias internas, los uniformados recurrieron a esta táctica simbólica de expresarse entre sí en busca de visibilidad mediática, reabriendo el debate jurídico y político sobre el derecho a la protesta en la fuerza pública y evidenciando un malestar estructural que requiere atención por parte del Ministerio de Defensa.
Sin embargo, el hecho con el que probablemente se confunde o se relaciona geográficamente ocurrió a principios de septiembre de 2026, cuando dos hombres que se identificaron como miembros de la Policía Nacional se encadenaron y esposaron frente a la Casa de Nariño, ubicada a pocas calles del Capitolio Nacional, donde opera el Senado.
Los detalles clave de ese suceso son:
El motivo: Los uniformados, procedentes de Cúcuta y aparentemente próximos al retiro, realizaron la protesta para denunciar supuestos actos de corrupción e irregularidades institucionales en el departamento de Norte de Santander.
La exigencia: Exigían ser escuchados directamente por el presidente y contar con garantías de seguridad tras manifestar que habían recibido amenazas por sus denuncias.
El desenlace: La manifestación activó los protocolos de seguridad en el perímetro presidencial de Bogotá, y tras varios minutos de diálogo, los hombres fueron retirados
