
Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. En la localidad de Fontibón, en el barrio el Recodo, el tránsito constante de volquetas y vehículos con carga pesada, por el interior del sector residencial, ha generado múltiples controversias a la comunidad.
Los habitantes han denunciado el deterioro de las vías, problemas de salud, ruido, vibraciones en sus viviendas, riesgo para los peatones y conductores además de contaminación ambiental. Esta situación está relacionada con proyectos de adecuación de suelos ubicados en Mosquera, uno de los cuales contempla la disposición de más de 2,3 millones de metros cúbicos de escombros.
Existe una autorización para el desarrollo del proyecto en Mosquera, pero no el paso permanente de las volquetas por un barrio de Bogotá con una única vía de acceso y salida, que afecta a más de 40.000 personas.
El problema ha generado diferentes manifestaciones ciudadanas y ha requerido la intervención de entidades distritales y ambientales.
En mayo del 2024, habitantes del sector realizaron una manifestación y bloquearon la calle 13 para reclamar soluciones frente al estado de las vías, el paso de volquetas con material de excavación, el deterioro de la malla vial y problemas relacionados con la movilidad y seguridad además afirmaban que los daños en la infraestructura vial provocan una alta tasa de accidentabilidad.
En Julio del 2025, la comunidad volvió a protestar y denunciar el deterioro de las vías, la contaminación y el polvo, “Los niños y los adultos mayores están sufriendo problemas respiratorios por la cantidad de polvo en el aire. Vivir aquí se ha vuelto insoportable”, señaló uno de los líderes comunitarios durante la manifestación.
Por parte del concejal Andrés Onzaga se ha realizado desde la corporación, diversas mesas de trabajo contando con la participación de las entidades distritales competentes, como la CAR de Cundinamarca además de la alcaldía municipal de Mosquera, pero aún no se ha evidenciado ninguna solución contundente, solo medidas que no resuelven la problemática del todo, tales como un control de lavado de las llantas de las volquetas posterior al ingreso del barrio, sin embargo estas medidas no traen soluciones de fondo ni cumplen a cabalidad, además la comunidad denuncia que no es constante el cumplimiento.

En este proceso también resulta relevante la Resolución DGEN No. 20237000737 del 31 de octubre de 2023, expedida por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), “Por medio de la cual se aprueba una adecuación y restauración de suelos con fines agrícolas y se adoptan otras determinaciones”.
Para el concejal Andrés Onzaga, la discusión no debe reducirse simplemente a establecer si las volquetas pueden o no circular por una determinada vía. El punto central es determinar en qué condiciones deben hacerlo, qué controles existen y cómo se garantiza que no se genere impactos negativos sobre la comunidad.
El Recodo ha sido reconocido además por la Administración Distrital dentro de las experiencias de Ecobarrios, con iniciativas relacionadas con sostenibilidad y protección del entorno, incluyendo su relación con el Humedal Meandro del Say.
En este contexto, la comunidad considera fundamental que el desarrollo de actividades económicas y el transporte de materiales sean compatibles con la protección ambiental, la seguridad vial y el bienestar de quienes habitan el territorio.
Después de tanto tiempo de reclamaciones, el llamado del concejal Andrés Onzaga es a que las entidades involucradas pasen de las reuniones y medidas temporales a acciones concretas, verificables y sostenibles.
“Después de casi ocho años, El Recodo necesita pasar de las reuniones a las soluciones. No se trata de estar en contra de una actividad económica ni de desconocer las autorizaciones existentes.
Se trata de garantizar que cualquier actividad que se desarrolle tenga controles efectivos y que los impactos no terminen siendo asumidos durante años por una comunidad residencial”, señala el concejal Andrés Onzaga.
La comunidad espera que las entidades competentes establezcan una ruta clara que permita resolver la problemática, proteger la infraestructura vial, garantizar la seguridad de quienes transitan por el sector y recuperar la tranquilidad de los habitantes.
