
Bogotá, abril de 2026. News Press Service. El bullying o acoso escolar es cualquier forma de maltrato físico, verbal o psicológico intencional y repetitivo entre estudiantes.
Se basa en un desequilibrio de poder donde una víctima se siente indefensa ante uno o más agresores. Incluye insultos, exclusión, golpes y ciberacoso, generando graves consecuencias emocionales.
Paradójico, pero cierto. Una niña en una institución educativa en Bogotá, sufrió durante nueve años maltrato verbal de sus compañeros y eso le produjo graves afectaciones sicológicas, al punto de que deseó abandonar sus estudios, “porque no quería volver a ese colegio”.
¿La razón?, pues allí era maltratada y el colegio se convirtió para ella en un lugar indeseado por la inseguridad que sentía y su bajo nivel académico, precisamente por el bullying a que era sometida por sus compañeritos.

Sin embargo, ante la situación que padeció, ella se defendió, no con ataques a sus agresores, y sin comentarle a la familia, simplemente se desahogó escribiendo para denunciar a la sociedad, “que sobre estos temas parece no interesarse”, dice nuestra escritora.
Se trata de Carolina Rodríguez Murcia, ahora con 17 años de edad, quién escribió un libro sobre el maltrato que fue objeto en su colegio durante 9 años, y que ni sus profesores ni nadie de su entorno le ayudaran.
En su libro promueve mensajes a la sociedad para crear conciencia acabando con el egoísmo, pues es una publicación surgida desde lo mas profundo de sus sentimientos dando a conocer los lamentables episodios soportados durante tanto tiempo, que le pudieron generar consecuencias muy graves.
BULLYING
De acuerdo con la UNICEF, el acoso escolar o bullying (término en inglés), es un fenómeno común en los entornos escolares de nuestros países de la America Latina y el Caribe, que afecta por igual a niñas, niños y adolescentes sin distinción de edad, etnia o nivel socioeconómico.
Tanto si supone violencia física, psicológica o ambas, el acoso escolar tiene un impacto signicativo de corto, mediano y largo plazo en la vida de los niños, niñas y adolescentes involucrados, ya sea como agresores, víctimas u observadores.
Este tipo de violencia es relevante porque afecta negativamente a la víctima, disminuyendo su autoestima y conanza, lo que puede conllevar a que padezcan de frecuentes estados de ansiedad, depresión, autoagresión e incluso conducir al suicidio.
En la región, el acoso escolar o bullying impide a niños, niñas y adolescentes que sufren estos maltratos ejercer sus derechos fundamentales y gozar de experiencias enriquecedoras de educación, interacción social, desarrollo y libre expresión de la personalidad, participación y a sentirse a salvo en la escuela como lugar desde donde es posible construir sociedades más justas y pacícas.
Muchos de los actos de acoso escolar han sido, y siguen siendo, constantemente considerados parte integrante de la experiencia escolar, propias de la dinámica del patio de recreo y una lección más de la escuela en la que, como anticipo de la vida, niños, niñas y adolescentes aprenden a “resistir”, a “defenderse”, a “hacerse respetar” e incluso a devolver el golpe.
El silencio de las víctimas y de los testigos, cuando no de los propios centros educativos, ha contribuido al desconocimiento de la magnitud del problema.
