El mercado de criptoactivos muestra señales de cambio en su composición: mientras la actividad especulativa de los inversionistas minoristas se contrajo en el primer trimestre de 2026, el uso de stablecoins alcanzó máximos históricos.
Colombia recibió USD 44.200 millones en criptoactivos entre julio de 2024 y junio de 2025, el quinto volumen más alto de América Latina.
A pesar de los avances en materia de control tributario sobre los criptoactivos desde el año gravable 2026, Colombia mantiene un mercado de tamaño relevante que aún carece de un marco integral y claro de regulación y supervisión.

Bogotá, septiembre de 2026. News Press Service. El ecosistema de criptoactivos llega a 2026 con una dinámica que rompe su patrón habitual.
Según ANIF, durante la última década, los flujos hacia el sector se movían en proporción al precio del bitcoin, cuando el valor del activo caía los capitales tendían a abandonar el ecosistema.
Bitcoin actualmente cotiza por debajo del máximo que alcanzó en 2025, mientras que la actividad de los inversionistas minoristas en el mercado de criptomonedas se redujo a USD 979.000 millones durante el primer trimestre de 2026, un retroceso de 11% frente al mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, la capitalización de las monedas estables (stablecoins1) alcanza niveles récord dentro del registro, y las proyecciones del mercado la ubican cerca de USD 500.000 millones para el cierre de 2026.
Este cambio en la composición del mercado de criptoactivos redefine el mapa global de su adopción.
El índice de Chainalysis, que pondera el uso por población y poder adquisitivo, ubica a India en el primer lugar por tercer año consecutivo, seguida por Estados Unidos, Pakistán, Vietnam y Brasil.

Asia-Pacífico fue la región de mayor crecimiento, con un alza de 69% en el valor recibido en cadena, mientras Norteamérica superó los USD 2,2 billones impulsada, según expertos, por una mayor claridad normativa.
Ese último factor resulta determinante; tras la aprobación de fondos cotizados más allá de bitcoin a finales de 2025, y con la implementación gradual de adelantos normativos en la Unión Europea, la regulación dejó de ser un obstáculo para convertirse en un diferencial que le da al ejercicio una mayor confianza y perspectiva.
América Latina se consolidó como la segunda región de mayor expansión en crypto, con un crecimiento cercano al 60% en el volumen transaccionado.
Pero el dato es más revelador si se detalla que de los USD 730.000 millones recibidos por la región en 2025, USD 324.000 millones se movilizaron a través de stablecoins, un incremento de 89% interanual.
En Brasil, más del 90% de los flujos de criptoactivos está vinculado a monedas estables, y en Argentina esa proporción supera el 60%. Remesas, cobertura frente a la inflación y pagos transfronterizos explican buena parte de esa actividad, bajo este contexto, el número de usuarios creció 18% en 2025.
Colombia participa de esa dinámica, pero con una posición relativa en descenso. El país recibió USD 44.200 millones en criptoactivos entre julio de 2024 y junio de 2025, cifra que lo ubica como el quinto mercado de América Latina, detrás de Brasil, Argentina, México y Venezuela.
Se estima que más de cinco millones de colombianos operan con estos activos.
Colombia presenta una asimetría regulatoria que conviene señalar. Por un lado, el Estado avanzó en materia tributaria; desde el año gravable 2026 la DIAN exige reportar la tenencia y las operaciones con criptoactivos.
Diez países de la región ya cuentan con marcos formales de algún tipo, y la experiencia comparada indica que la claridad normativa atrae actividad en el ecosistema en lugar de expulsarla.
Para un mercado que moviliza montos altos a través de estos activos, puede en un futuro implicar costes el hecho de que la regulación omita su alcance en este ecosistema.
AUTORES: Equipo de investigación de ANIF bajo la dirección de José Ignacio López G.
