
Bogotá, julio de 2026. News Press Service. La concejala de Bogotá, Quena Ribadeneira, del partido pacto Histórico ha denunciado haber recibido una amenaza de muerte anónima en sus redes sociales, la cual advertía: «Cuídese que su cabeza tinturada va ser envuelta en un costal».
La concejal instauró la respectiva denuncia ante la fiscalía general de la Nación y solicitó garantías de seguridad y protección.

Ribadeneira atribuyó este hecho a su labor de control político y a las recientes denuncias públicas que ha realizado sobre presuntos conflictos de interés y redes de corrupción.
La concejal de Bogotá, Quena Ribadeneira, denunció haber recibido una presunta amenaza de muerte a través de un mensaje anónimo en sus redes sociales, en el que se leía: “Cuídese que su cabeza tinturada va ser envuelta en un costal”.
Este hecho no solo constituye una amenaza contra su integridad y su vida, sino que representa un grave ataque a la democracia y al derecho de ejercer la oposición política sin violencia ni intimidaciones.
Lamentablemente, esta no es una situación aislada. En los últimos días se han incrementado las amenazas contra personas de izquierda, líderes sociales, periodistas, activistas y ciudadanos.
Estos hechos se producen en un contexto marcado por discursos de odio que han legitimado la violencia contra quienes piensan diferente. Colombia conoce demasiado bien las consecuencias de ese lenguaje: demasiadas personas han sido asesinadas por sus ideas o por defender los derechos de los demás.
La concejal Quena Ribadeneira ya adelantó la denuncia ante la fiscalía general de la Nación, y las entidades correspondientes, para que estos hechos sean investigados y los responsables sean identificados y judicializados.
Asimismo, hace un llamado urgente al Gobierno entrante y a las autoridades competentes para que se brinden garantías de seguridad a quienes ejercerán la oposición política durante los próximos cuatro años.
Reitera que las amenazas no lograrán silenciar su voz ni detener su labor en defensa de la vida, los derechos humanos, la democracia y la justicia social. “En Colombia nadie debería verse obligado a elegir entre expresar sus convicciones o proteger su vida” señaló.
