Bre-B superó los 100 millones de llaves registradas en sus primeros seis meses de operación, con un ritmo de adopción acelerado desde el inicio, marcando una madurez temprana de la adopción del sistema.
En comparación con casos regionales de éxito como lo es Brasil (PIX), Bre-B muestra un arranque proporcionalmente más rápido en sus primeros trimestres.
Este sistema se posiciona como un mecanismo transaccional cotidiano y de bajo valor, donde cerca del 80% de todas las transacciones se hace entre personas naturales y el 40% no supera los $50.000.

Bogotá, abril de 2026. News Press Service. En un panorama financiero permeado por la digitalización, el Banco de la República lanzó Bre-B como una alternativa clara para reducir los costos transaccionales y el alto uso del efectivo, ha informado la Asociación Nacional de Instituciones Financieras-
A seis meses de su lanzamiento, el sistema expone una adopción masiva con casi 35 millones de usuarios y registrando un acumulado de más de 708 millones de transacciones.
La velocidad de adopción de Bre-B ha sorprendido incluso a los analistas más optimistas.
Desde las etapas previas a su lanzamiento masivo la acogida fue notoria: más de 78 millones de llaves se encontraban registradas entre personas naturales y jurídicas, una antesala deseable para un inicio de funcionamiento caracterizado por la confianza, que se refleja en un volumen transaccional creciente desde sus inicios.
Una acogida inicial de dichas magnitudes por parte de los usuarios daba indicios para considerar una madurez pronta del alcance del sistema respecto a sus potenciales usuarios, marcando un hito claro sobre la relevancia actual y futura del mismo para los pagos en la economía nacional.

No es necesario salir de la región para poner en perspectiva este acelerado crecimiento. PIX, un sistema comparable desplegado en Brasil tuvo una expansión más moderada en términos de penetración respecto al colombiano, alcanzando cifras similares en términos relativos varios trimestres después de su lanzamiento, lo que ha llevado a algunos analistas a sostener que el arranque colombiano es proporcionalmente más rápido.
Respecto a lo anterior, los avances de infraestructura tecnológica financiera han sido clave.
El mismo Banco de la República señala que el aprovechamiento de los adelantos en materia digital por parte de las instituciones financieras ha sido un factor determinante para la correcta fundamentación del sistema.
También es importante destacar la ampliación previa que de forma paralela ha tenido la cobertura de conectividad, la dotación de dispositivos móviles y la cultura digital, aspectos necesarios para el aprovechamiento del sistema.
A corte del 20 de abril de 2026, los datos de Bre-B hablan de una adopción en constante crecimiento.
Durante los primeros días de operación, los montos diarios transferidos no superaban los $500.000 millones. Hacia diciembre de 2025, el sistema ya movía entre $0.5 billones y $1 billón al día.

Para marzo de 2026, los registros mostraban picos cercanos a los $1.2 billones en un solo día hábil, a través de volúmenes transaccionales de hasta 5.8 millones de movimientos por día. Además, para febrero de 2026, las operaciones en el rango de $10.000 a $50.000 concentraban cerca del 40% del total.
Con ello, los hechos confirman la vocación del sistema: facilitar pagos cotidianos de bajo valor, donde el efectivo tradicionalmente ha sido el medio predominante. El monto promedio global es de $156.111, lo que refuerza a Bre-B como una herramienta de uso masivo, más que un canal caracterizado por operaciones de valores transaccionales grandes.
Por su parte, la composición estructural del acumulado de llaves registradas en Bre-B muestra un patrón claro; del total de llaves registradas el 96,1% corresponde a personas naturales y apenas el 3,9% a personas jurídicas, lo que evidencia una apropiación preponderantemente individual del sistema.
Consecuentemente las operaciones entre personas naturales (PN-PN) suelen concentrar más del 80% del total de transacciones diarias, mientras que los pagos que capturan el comercio formal, es decir, de personas naturales a jurídicas (PN-PJ) suele oscilar una participación apenas cercana al 10%.
Si bien el sistema se muestra muy bien encaminado, es importante continuar llevando a cabo esfuerzos para disipar posibles riesgos inherentes a su funcionamiento y propósito, tales como incidentes de fraude, brechas de acceso a conectividad o desincentivos por parte de comercios y empresas de menor tamaño frente a implicaciones tributarias.
ANIF
